
El baúl de MaweyTEMAS |
Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005. PARA TU VIAJE![]() Para tu viaje, te regalaré... Un baúl que recuerde aquellos cuentos cuando el alma zozobre en la razón. Un faro que susurre sentimientos si la ira te ciega el corazón. Un hilo de palabras engarzadas que te guíe muy lejos del rencor. Un compás imantado de miradas que iluminen tu rumbo sin temor. Un gran mapa grabado en el acero donde aguardo en silencio por rubor. Es el alma el lugar donde te espero, con mis huellas forjadas por tu amor. M.A.W. Abril 2002 ® 10/02/2005 23:29 LA ABEJA ENAMORADA![]() En armonioso y lindo vuelo volaba una abejita multicolor pintando de color el cielo mostrando su gran corazón sin rubor. Pero un buen día se posó sobre un solitario cardo borriquero que entre sus pinchos la atrapó susurrándola "Te deseo y te quiero". La abeja calmó su dolor Y el cardo llenó sus pinchos de color dándole ella todo su amor sin darle importancia a semejante error. Pero los pinchos, pinchos son, y ni siquiera el corazón de la abeja resistió tal desilusión: El cardo repetía su historia añeja. Por encima de las flores, sin prisa crece un cardo lleno de amor. Yaciendo entre sus pinchos se divisa una abejita, ya sin color. M.A.W. Febrero 2002® 10/02/2005 23:34 GIRANDOGIRANDO Girando ......deprisa ........sin pausa, .............sintiendo ..........tu brisa, ........la causa de mi sonrisa. ...Rizando ......tu piel ........con calma, ..............pintando ...........de miel .......el alma, mi amiga fiel. Sintiendo .........furor, ............amando ................borracho ............de ardor, ..........girando por tí, mi amor. M.A.W. Abril 2002® 10/02/2005 23:35 LA ESPADA Y LA FLOR![]() Silencio en nuestro campo de batalla. Sopla el aire trayendo la muerte, a la tierra baldía y sangrada, tierra muda sin alma, inocente, arada por el llanto y la espada. En pie, sin resistir la emboscada, surgiendo de la nada y erguida una flor se marchita sin suerte. Por sus pétalos llora, maldita, atrapando el recuerdo, su muerte. A su vera, una espada clavada, Se oxida, mellada y olvidada. En su filo brillan las palabras. Su empuñadura, de amor labrada, se gastó llorando mil batallas. Y alrededor, dispersas, Sonrisas entre sogas, miradas traicioneras, caricias como rocas, cristales de promesas. De sombras y silencios, La soledad pintaba los lamentos, uno a uno, de todos mis recuerdos, recogiendo mis manos los fragmentos de pétalos, de amor y de tormento. M.A.W. abril 2001® 10/02/2005 23:47 Cuento "El lobo y la estrella"I Erase una vez........ Dos estrellas muy, muy pequeñas, que brillaban en la noche. Eran recién nacidas y se conocieron de casualidad, revoloteando cerca de la Luna. Se pasaban el día jugando por el cielo, corriendo sin parar. Parecían dos estrellas fugaces que se persiguieran la una a la otra. Vivían felices, y no se preocupaban por nada. Una de ellas tenía sin embargo una curiosidad muy grande: - "¿Qué son todos esos puntos pequeños y brillantes, que se ven por la noche, allí en la Tierra?" Le preguntó a su madre la Luna. - "Mejor no te acerques a ellos, mi niña, están en la Tierra y podrías perderte. Ninguna estrella ha regresado con vida de allí,... no regresarías jamás" Pero ella se quedó aún más intrigada, y un día que corría con su amigo, como siempre, decidió comentárselo: -"Oye, ¿Qué te parece si bajamos a la Tierra? Yo creo que esos puntos luminosos deben ser como nosotros.....". -"Ufff...." Respondió él. -"Me han dicho que si lo intentamos, podríamos desaparecer, y perderíamos nuestra alma de estrella para siempre; Me da miedo..." Continuó diciendo medio avergonzado. -"¡Pues yo voy! " Replicó ella, orgullosa y altiva. No le gustaba que la asustaran, era cabezota, y además el misterio le atraía sobremanera. -"Entonces te acompañaré, no pienso dejarte sola......" Le contestó él, en un gesto de valor que incluso a sí mismo asombró y a la vez asustó. -"Gracias" respondió ella, contenta de que su amigo, no la dejara sola, sonriendo tanto que una luz hermosísima se desprendió de su rostro. Y sujetándose a la estela de su amiga estrella, como siempre había hecho cuando jugaban, él la siguió en dirección a la Tierra. Sus cuerpos de estrella comenzaron a descender rápidamente hacia el cielo, pero tan rápido fue el descenso, que sin darse cuenta, sus estelas comenzaron a desintegrarse en forma de fuegos artificiales, y miles de luces llovieron sobre la Tierra, dispersándose por todo el cielo. Poco a poco, se fueron apagando como una lluvia de fuegos fatuos sobre unos campos de trigo cercanos, y sus almas se volvieron fugaces, y sus memorias de estrella desaparecieron para siempre. II Pasó el tiempo, y la Luna, el Sol y las demás estrellas parecían haber olvidado a aquellos dos fugaces niños, sus risas y sus juegos.... En un bosque cualquiera, un pequeño duende miraba a una niña que lloraba en silencio mientras miraba la Luna. Se acercó a ella muy despacito. - "¿Que te sucede niña? " Le preguntó el duende. Pero ella, lejos de asustarse, le miró con desgana, y acto seguido siguió observando la luna, con la misma mirada triste y ausente. Al fin, respondió al duende: - "No sé, a veces me siento llena de melancolía, y solo me apetece estar sola..mirando el cielo, la Luna y las estrellas, intentando encontrar alguna estrella fugaz". - "Tengo la sensación de que me falta algo en mi vida, que he perdido algo, y no sé lo que es.....no lo sé" siguió ella, sonriendo. Aquella preciosa sonrisa, pareció cautivar al duende, y mirándola largo tiempo, la dijo: -"¿Porqué no buscas entre las rocas de esa bahía que estas mirando?" El duende señalaba con su mano hacia un claro. La Luna iluminaba un sendero que moría en una pequeña playa. Justo enfrente, se divisaban unas pequeñas rocas, bañadas por las olas. - "¿Ahora?" Respondió ella con una gran sonrisa en su rostro, medio incrédula, medio divertida por aquel consejo tan.... sencillo del duende. -"No soy una cobarde, si eso te contenta, iré donde me dices". Continuó diciendo. El duende, que no había dejado de mirarla, dijo: - "Sí, eres tú, no me cabe la menor duda, no puedes ser otra. Allí encontrarás algo que te ayudará a buscar lo que aún no recuerdas haber perdido". Comentó él en voz baja mientras la sonreía, como si de repente, la hubiera reconocido. -"No comprendo" Respondió ella, molesta como siempre cuando no entendía lo que decían las personas que la rodeaban. Pero dicho esto, el duende desapareció repentinamente entre los árboles. Después de un largo rato en silencio, ella se levantó muy decidida, y bajó a la playa. El misterio siempre le había fascinado. Bajó el sendero, y al llegar a la playa, decidió sumergirse en el mar. Hacia calor, era aquella una noche estrellada, y no había nadie en la playa. Comenzó a nadar hasta alcanzar las rocas, y logró encaramarse a ellas. No tenía frío. El Sol había calentado el agua y las rocas lo suficiente durante el día. Miró a su alrededor, Y al mirar entre la espuma alborotada de las olas, pudo distinguir un objeto brillante que reflejaba la luz de la Luna , medio enterrado en el fondo del mar. -"¿Qué será aquello que brilla ? " Se preguntó entre emocionada e intrigada. Entonces se lanzó de nuevo al mar, y buceó hasta poder contemplarlo. Y decidió sacarlo a la playa. Se quedó atónita al contemplarlo.¡Era una campana de cristal ! pero de un cristal especial..... III Se empezó a reír .... - "¿Para qué quiero yo una campana de cristal ?" Y siguió riendo un buen rato. Y recordando las palabras del duende, pensó para sí: - "¿Como puedo encontrar lo que busco, si ni siquiera se yo lo que quiero ?" A pesar del misterio y del regalo que el duende le había proporcionado esa noche, un reflejo de tristeza volvió a pararse en sus ojos. Otra vez se quedó ensimismada en sus pensamientos, tumbada sobre la arena de la playa, mirando el mar, el cielo y la Luna. Entonces, algo inaudito sucedió..... Su espíritu parecía flotar, y comenzaba a introducirse en el interior de la campana.... De repente, se sintió volando por el aire, sin ninguna atadura. Y al mismo ritmo que sus pensamientos, su alma comenzó a viajar y viajar por todo el mundo, mientras su imaginación se desbordaba. Fue tan feliz durante ese breve tiempo, que decidió que nunca más se separaría de aquella mágica campana, y una sonrisa apareció en su rostro para siempre. Así pasaron los días, y con ellos los meses, y ella siguió viviendo su vida normalmente. Mientras tanto, de vez en cuando utilizaba su campana para abstraerse del mundo que la rodeaba, y así viajar alrededor de toda la Tierra, volando por el cielo, y contemplando el firmamento desde el cielo, por encima de nubes y tormentas. En uno de sus muchos viajes, decidió quedarse mirando un día a la Luna, Posándose en un claro de un bosque cualquiera, como había hecho hace ya tanto tiempo, cuando siendo pequeña el duende apareció en su vida. De repente, se quedó estupefacta. IV A su lado, un lobo plateado, tumbado y sin moverse, muy cerca de ella, parecía mirarla. - "¿Puedes verme?" Le preguntó ella extrañada. Nadie la había podido ver en estos años cuando se abstraía y viajaba en su campana. - "Claro que sí" Respondió con desgana el lobo. No parecía que la mirara extrañado.... y miraba con tristeza a la luna también, de una manera que parecía como si la estuviera observando hace ya mucho tiempo. No sabía bien porqué, pero ella se sintió de repente feliz de tener a alguien con quien poder hablar y compartir su campana. - "En todos estos años siempre creí que nadie podía acompañarme en mis viajes, que nadie podía verme en el interior de mi campana ..." - "Eso creía yo también" Respondió el lobo, ante la incrédula mirada mirada de ella. V - "¿Tu campana dices?" Aquellas palabras del lobo parecieron sorprenderla mucho. -"¿Quien eres?" Preguntó ella. -"No, ninguna campana." respondió el lobo sin mirarla, y continuó: "Hace ya mucho tiempo, no recuerdo cuanto, que vago por estos campos. Soy solitario y extraño, y me paso las noches intentando preguntarle a la Luna lo que no consigo recordar. Tengo mala memoria; Siempre he vivido con la sensación de haber perdido algo importante en mi vida". Antes de que ella pudiera decir nada, el lobo se levantaba y se despedía. - "Tengo que irme....lo siento. No estoy acostumbrado a la compañía". Y dicho y hecho, se levantó y desapareció en la espesa negrura del bosque. Ella, totalmente intrigada, decidió preguntar en una aldea cercana, a ver si alguien sabía algo sobre aquel misterioso lobo. Nadie acertó a responderle con exactitud quien o qué era, y todos la miraban entre avergonzados y extrañados por la pregunta. Así que decidió volver otro día al claro del bosque, cuando hubiera luna llena para poder verle mejor. Pero pasaron muchos días, y el lobo no aparecía. Una noche cualquiera, la chica como siempre muy decidida, regresó de nuevo al mismo lugar, utilizando su campana. Al llegar, descubrió con asombro que....... Allí se encontraba el lobo, como aquella vez, brillante bajo la luz de las estrellas. VI Por fin decidió acercarse a él. Poco a poco, muy cerca de él, extendió una mano, intentando tocar al lobo. El lobo, la miró, medio asustado, pero sin embargo, no hizo la intención de huir. -"Acércate" Le susurró ella en voz queda y dulce, " No temas, no te haré ningún daño" Y cuando el lobo, poco a poco, se acercó a la brillante campana, algo extraño comenzó a suceder.... El lobo comenzó a transformarse, hasta convertirse en un chico joven.... cuya cara le era familiar a ella. Ambos se miraron a los ojos, y entonces, como si estuviera hecha de un fino cristal de aliento y rocío, la campana comenzó a fundirse, cubriéndoles a ambos por completo. Tanto ella como él se quedaron perplejos. La sorpresa había sido mayúscula para los dos. - "¿Qué esta sucediendo?" Preguntó él con cara de asombro. Pero ella no decía nada. En su interior, como si en su mente dos portones cerrados comenzaran por fin a abrirse, comenzó a sentir que estaba a punto de encontrar lo que tanto tiempo había estado buscando. Y su corazón comenzó a latir con más fuerza. Instintivamente se acercó a él, besándole suavemente los labios. - "Eres tú.....no puede ser" Dijo ella, ruborizada. En su memoria comenzaron a brotar como una fuente de chispeantes recuerdos un montón de imágenes, de colores, de risas y sensaciones que tenía ya olvidadas. Fue tal la sonrisa que asomó en su rostro, que iluminó con ella todo el claro del bosque donde se encontraban, y él no pudo evitar sonreír también. Ni siquiera se dieron cuenta que en el cielo las nubes estaban alejándose rápidamente, dejando ver un cielo estrellado como pocas veces se había visto por aquel paraje. La Luna estaba radiante......brillaban mas estrellas que nunca, y poco a poco, el cielo se fue plagando de estrellas fugaces, que semejaban fuegos artificiales. VII -"Dame tu mano" Le dijo ella a él, -"Y no vuelvas a separarte de mí" Prosiguió. _"Ahora ya se lo que la Luna me quería decir... yo te buscaba, y ella me trajo aquí todas las noches para esperarte. Ya nada volverá a separarnos". Pudo por fin articular él. Tomó las manos de ella entre las suyas, y al besarse de nuevo, lo que quedaba del hielo de la campana comenzó a iluminarse de una luz blanca cada vez mas intensa, hasta que sus siluetas desaparecieron por completo. Fue entonces cuando esa intensa luz se elevó de repente como un rayo hacia el firmamento. VIII Dicen las personas del pueblo cercano a aquel claro del bosque, que esa noche vieron una luz tan poderosa que pareció ser mediodía. Algunos incluso vieron un destello luminoso, casi un relámpago, subir hacia el cielo. Desde entonces, dos estrellas muy brillantes, una al lado de la otra, casi como si fueran una sola, suelen jugar corriendo por el firmamento. Si algún vez te las encuentras, pídeles un deseo..... Solo ellas saben bien, cómo se anhela en la Tierra, encontrar la felicidad. Seguro que te ayudarán a cumplir tus deseos. FIN Miguel Ángel W. "Mawey" Verano del 2000 ® 11/02/2005 17:04 Cuento de LAURI SANLAURI SAN I Érase una vez una niña pequeñita, llamada Lauri San, que vivía en una playa de la costa de Japón, cerca del mar. Era rubita, con ojos azules claros como el cielo, muy linda y simpática. Vivía en una casita de papel construida sobre la misma arena de la playa. Su casa era preciosa, tenía el techo de celofán, en color azul, que dejaba pasar una luz azulada preciosa durante el día. Las paredes eran todas de cartulinas de distintos colores. Una mañana, Lauri estaba jugando en la playa, con su cubo y su pala, haciendo un enorme y precioso castillo de arena. Cuando de repente, miró al cielo, y suspirando, vio como las gaviotas jugaban entre sí muy animadas con las olas. Una sonrisa le surgió, como siempre que algo o alguien le recordaba a su amigo, el osito Honny. Decidió que era el momento de escribirle una carta. Así que, aquella noche, puso una vela encima de la mesita de madera que tenía fuera, sobre la arena, cogió papel y lápiz y se puso a escribir... "Querido osito Honny: Me acuerdo mucho de ti. Te echo de menos. Me gustaría que vinieras conmigo a jugar otra vez. Besos, Lauri San" Hizo con la carta un rollito muy fino, y lo metió en una botella de cristal vacía, que tapó con un corcho. Después, se acercó al mar. Las olas la saludaron con rugidos suavemente... y Lauri les lanzó la botella para que ellas llevaran el mensaje. II La botella subía y bajaba montada en la cresta de las olas, mientras la llevaban por un camino de plata que la Luna hizo en el mar para que no se perdiera, un camino que conducía directamente a la isla donde vivía el osito Honny. Allí, en la orilla de una playa, estaba el osito subido a una roca, enfrascado en pescar algo para cenar, cuando una amistosa ola depositó ante sus zarpas la cansada botella. El osito abrió la botella, y sacando el rollito de papel lo leyó. Una enorme sonrisa le surgió en el rostro, al leer el mensaje de su amiga. Así que, ni corto ni perezoso, se fue a hacer su mochila, y montándose en su pequeña barca, se lanzó a cruzar el mar. Estaba amaneciendo, y Lauri no podía dormir. Se puso las zapatillas y se fue a la playa, para dar los buenos días al Sol. Allí, sentada en la arena , pudo contemplar a la Luna recogiendo su camino de plata y a las estrellas recoger la sábana de terciopelo azul que envolvía el cielo, porque el Sol se desperezaba ya. Y poco a poco, un disco rojo, aun con cara de sueño, se lavaba la cara en el mar y salía rápidamente por el horizonte. Lauri le sonrió y le deseó un feliz día, a lo cual el Sol le respondió con una inmensa sonrisa en forma de claridad en el cielo, y comenzó a pintar otra vez el mar de azul marino. Y mientras sucedía esto, Lauri pudo divisar en la lejanía como sobre las olas viajaba una barquita, y dentro de ella, alguien que la saludaba muy alegre. ¡Era su amigo Honny! III Al llegar la barca a la orilla, el osito se bajó rápidamente de un salto, y mirando a su amiga, corrió con los brazos abiertos para abrazarla, mientras gritaba "¡Hola Lauri aquí estoy por fin!" Dijo el oso, entre alegres risotadas. Y Lauri, llena de emoción, fue corriendo a su encuentro, feliz de estar con su amigo. Se dieron tal abrazo que los dos rodaron por la arena varias veces. Una vez se saludaron, Lauri llevó a su amigo a la casita de papel. Allí le mostró su habitación, hecha con una preciosa cartulina verde pálido, pintada con flores y tarros de miel. El osito estaba maravillado de la casa de su amiga. "¡Qué bonita es!" Dijo con admiración. Durante días, jugaron todo el día en la playa, construyendo con el barro todo lo que soñaban, navegando sobre las olas y buceando en el mar, riendo con las gaviotas y nadando entre bancos de peces. Una mañana que estaban en la orilla construyendo otro tremendo castillo, Honny miró el horizonte y comenzó a fruncir el ceño. "¡¡Piratas!!" Gritó. A lo lejos, un tremendo navío de repleto de mástiles y velas, con bandera negra y calavera incrustada, dirigía veloz su proa hacia la playa... IV Rápidamente, el osito hizo un enorme agujero en la orilla. "Escondámonos aquí, Laurí, así los piratas no podrán divisarnos" Dijo el osito. Lauri estaba muy asustada para pensar nada, asi que hizo caso a su amigo, y los dos saltaron dentro del hoyo que taparon con hojas de palmeras. Los piratas lanzaron un bote al mar, y desembarcaron en la playa diez de ellos, todos muy feos. Gritaban y rugían, porque estaban deseando pisar tierra y siempre cogían lo que se les antojaba allí donde iban. El jefe de la partida, un hombre feo, maloliente, con una pata de palo y un cuervo negro en el hombro, tenía un parche en un ojo, y rastreó con el que le quedaba la playa. Señalando con su bastón hacia la casa, gritó a sus hombres: - "¡Es nuestra, no dejéis nada en pie!" Los piratas se lanzaron sobre la casa, gritando y disparando sin ton ni son. Entraron en ella, y al comprobar que no había nadie, revolvieron todo lo que encontraron y se comieron toda la comida que Lauri guardaba en su alacena, transportando a la barca todos los juguetes que Lauri San tenía en su casa. Por último, el capitán de los piratas, enfadado por no haber podido luchar con nadie, decidió quemar la casa, y con un cigarro cubano muy grande que llevaba pegado a sus labios, le prendió fuego. Y así, riéndose como el mismo demonio, el capitán y sus compinches se subieron a la barca cargada con todas las pertenencias de Lauri: Sus dibujos, sus retratos, sus fotos, sus muñecas y todos sus juguetes. Regresaron al barco cantando medio borrachos, e izando anclas partió de nuevo a las profundidades del mar. Lauri y el osito salieron de su escondite al cabo de un buen rato, todavía asustados. Al comprobar que no le quedaba nada, ella se puso a llorar desconsoladamente. V "No llores, Lauri" le dijo su amigo el osito. "Volveremos a construir tu casa, esta vez más bonita que antes". Y recogiendo sus lágrimas, la llevó cogida de la mano al pueblo más cercano, donde el osito Honny comenzó a comprar cartulina, papel de distintos colores, celofán, tijeras, pegamento, papel celo, lápices y pinturas de colores. Después, el osito y Lauri decidieron contar lo sucedido a sus amigos, y les escribieron telegramas desde el pueblo para que ellos vinieran a ayudarles. Y poco a poco..... fueron llegando, de sitios muy remotos, un montón de amigos de Lauri y Honny. El cangrejo, el canguro, el mono, el delfín, la gaviota, el caballo.... no faltaba ninguno. Todos abrazaron a Lauri, y esta, emocionada, les recibió a todos con una enorme sonrisa. Volvieron todos a la playa, y allí sobre la arena, comenzaron a dibujar las paredes, las ventanas, el techo, el suelo,... todo lo que una preciosa casa podía tener. Cada uno hacia lo que mejor sabía, y se ayudaron mutuamente para terminar pronto la casa. Una vez que recortaron y pegaron todo, en la playa se levantaba una casa de papel mucho más bonita que la anterior. Todos sonreían felices, y Lauri estaba emocionada, gritando de contenta "¡Pero si es preciosa mi nueva casa, gracias!" Y decidió que tenían que celebrarlo. Así que, al llegar la noche, llenaron la playa de velas de colores, pusieron música y una enorme mesa llena de cosas de comer y beber muy ricas. Todos se disfrazaron con ropas muy lindas y comenzaron a bailar y reír hasta el amanecer. A la mañana siguiente, cuando recogieron todo y una vez que los amigos de Lauri se durmieron, el osito Honny hizo su mochila y se montó en su barca. Lauri, aunque no quería que su amigo se fuera, no dijo nada, y le acompañó a la barca en silencio. Su amigo el oso la miró con una sonrisa, y la dijo: -"Somos amigos. Grita mi nombre al viento, y vendré". Lauri le sonrió y le dio un beso de despedida. Sabía de sobra que podía contar con él. "Gracias osito, por ser mi amigo". Y mientras el osito Honny se alejaba sobre las olas del mar, Lauri se dio cuenta que... Los piratas no habían podido quitarle su mayor tesoro... la amistad de su amigo el osito Honny. Fin Miguel Ángel W. "Mawey" Verano del 2001 ® 11/02/2005 17:06 Relato "La guitarra"LA GUITARRA I. Sonaba una triste guitarra en la noche mientras yo me afanaba por mantener el fuego vivo. Acordes tristes... solitarios, y lejanos. Hacia un frío que pelaba, pero aquel sonido me reconfortaba el alma, mas aún que el mismo fuego. A pesar del cielo estrellado, el orgullo rondaba mi cabeza y mi alma seguía vacía. Totalmente vacía. Y me puse a repasar mentalmente los pasos que en mi vida me habían conducido hasta aquel lugar. No sabia bien cuanto tiempo estuve así, pero al recordar, una sonrisa surgió en mi boca. II. Cuando era un chaval creía saber bien a donde iba. Era entonces el mundo tan grande, parecía todo tan a mi alcance... Una imagen brotó de repente en mi mente. De forma caprichosa, sin saber bien porqué, la imagen de mi madre regañándome por cualquier cosa, un día de verano de calor aplastante, de guijarros ardiendo y arena en la boca. -" Hijo, haz siempre lo que creas correcto... intenta ser leal para tu corazón". Mi madre me decía esto aquel día, entre lágrimas, al mismo tiempo que me envolvía en un cálido abrazo, largo y triste. -" Nunca olvides quien eres. Intenta no traicionar tus ideas". Por aquel entonces, aquello me impresionó, a pesar que a la vez, me invadía el opuesto y secreto deseo de salir corriendo para irme a dar un chapuzón al río. III. Mi padre, al que nunca conocí bien, siempre viajando, había dejado a mi madre unos días antes en la mas completa soledad y ruina. De mi padre sólo tenía vagos recuerdos, mezcla de pisadas, de miradas, de una voz grave, pero cálida. Pero si recordaba muy bien, sus canciones. Aquellas melodías que el solía cantarme para alejarme del miedo. Y sus manos,.. fuertes que siempre me acogieron como puerto. Pero si recuerdo bien aquel día en que mi madre salió caminando al pueblo. Con la frente muy alta, impasible su rostro y muy derecha, a pedir trabajo. Yo no entendía nada, pero mi mente presentía el miedo... el miedo de verdad, ese miedo que se acerca como una ola gigante, lentamente, mirándote a los ojos. Ese miedo a algo muy real pero desconocido. Y miré entonces a mi madre. Sin comprender del todo lo que sucedía la sentí tan sola.... Fui corriendo tras ella y le di la mano. Con una sonrisa me la apretó fuertemente. Nadie me apretó después la mano tan fuerte y cariñosamente como ella lo hizo en ese instante. Era tan linda mi madre.... Nunca más pude volver a la escuela. IV. Es curioso como somos las personas... En el momento que disientes o eres diferente, o te conviertes a sus ojos en un paria empujado por el destino, empujado por la ira que surge cuando la vida y la muerte luchan una contra la otra, entonces te cierran las puertas y los corazones se vuelven sordos. Y las manos....se cierran, vacías para siempre. Porque tu eres, en ese momento, el portavoz de un mal destino, de la mala suerte. Quizá también del miedo más atroz que toda persona a veces siente. El miedo a la soledad más absoluta, a sentirse diferente, a la perdición de su nombre, de su vida y quizá hasta el amor y el respeto de los demás. Caes en el olvido silenciosamente. Así es como mi madre debía sentirse, arrastrada por las calles, una por una, de aquel pueblo. Puerta tras puerta, poco a poco su alma se asemejaba al color de su vestido, tintándose de polvo, de rotos, de negativas, de sonrisas burlonas ó cortantes. Nunca más me dejó que la acompañara en ese peregrinar. Al llegar a las puertas del pueblo me hacía quedar allí sentado, esperándola. Tenia entonces tiempo, para dar patadas a las piedras, mientras veía de reojo a mi querida madre arrastrarse calle abajo. A veces, ....lo reconozco, me avergonzaba. Aquella situación me ponía los pelos de punta. Un desasosiego me recorría el cuerpo, esperando que no sonara la campana de la escuela. No quería encontrarme con las sonrisas burlonas de mis compañeros de clase. V. Todo cambió un día, de repente. Mi madre, salió de casa arreglada como nunca la había visto, con un bonito vestido blanco, una blusa con encajes, una falda de vuelo, larga y preciosa, unos botines también blancos y un parasol con flecos que le daban sombra en su rostro, antaño aterciopelado y ahora anidado por las grietas que sus ojeras habían regado hasta quedarse seca. Manantiales de tristeza... -"No, no me acompañes hoy". Me dijo, con la más triste de las sonrisas. Y su mano acarició mi rostro, mi cara, pero sus ojos....me evitaban. Se alejó despacio. Sin volverse. Yo me quedé en silencio. No pensaba nada ó quizá prefería no hacerlo, y me fui a ordeñar el ganado. Tenía mucho que hacer, ó quería hacer mucho, no sabía bien. Cuando mi madre regresó, era ya de noche. Una noche estrellada, de verano, tranquila y serena. Y yo me eché a llorar, sin saber bien porqué. VI. Pasaron los días, los meses... mi vida poco a poco se fue encerrando más y más en la granja, a medida que mi madre llegaba más y más tarde cada día. Al mismo tiempo, mi mente poco a poco iba asumiendo lo que para los demás era evidente. Me volví arisco y desconfiado. Incluso con mi madre, a pesar que la quería con toda mi alma. Ella no se enfadaba conmigo, solo me miraba triste cuando me alejaba de sus caricias, pero siempre en su rostro supo guardarme una sonrisa. Poco a poco, fui creciendo en medio de la nada, de los cardos, los cactus y los animales. El odio y el alcohol me ayudaron a superar toda mi vergüenza. Hacía años que había vuelto por el pueblo, y había superado toda clase de insultos que desfilaron por mi cabeza, de miradas secretas, de risas de niño contenidas, de miradas acusadoras de señoras de misa y abanico, de miradas de hombres secretamente satisfechos, alguno quizás ultrajado. Miradas que señalaban, satisfechas y seguras de si mismas, donde estaba el delito, donde se encontraba el infierno y al mismo tiempo, el placer recompensado. Llegó el tiempo en que me había acostumbrado a no ser nadie, a emborracharme, a pelear por todo, para terminar volviendo a casa cansado, con la sensación de haber pagado un poco más la invisible deuda de mi padre y el enorme pecado que mi madre, a mis ojos, había cometido. VII. Un día como otro cualquiera me pasé al atardecer por la cantina del pueblo. Recuerdo mi borrachera, pero no recuerdo a santo de qué, me encontraba invitando todo el rato a un tipo maloliente y mal encarado, que no paraba de hablar y hablar.... Aquel tipo era ganadero, y me hablaba de una partida de ganado que se acercaba al pueblo, a cuatro días a caballo. "Realmente, huele a mierda de vaca, debe llevar días sin lavarse". Pensé, divertido por las aventuras que me contaba mientras le seguía invitando. Qué más daba, me sobraba el dinero, y nadie parecía querer charlar nunca conmigo si no ponía yo una botella y mi dinero por medio. -".... y allí vuelve él, seguro que para tirarse a la furcia de su exmujer, y seguro que encima tiene que pagar!" El hombre, entre risotadas, me escupía estas palabras, fruto del alcohol y seguramente del desconocimiento de quién era yo. Me quedé muy serio. Tuve la sensación que la música se apagaba y que todas las miradas se fijaban en mí. Quizá solo fue la sensación, o quizá fue debido a que el corazón me latía tan fuerte que me retumbaban los oídos... Salí a la calle, y una bocanada de aire frío me sacudió la cara como una bofetada, como si el cielo me dijera: "¡Despierta!" Guiado por mis pies, poco a poco me acerqué a aquel caserón viejo y luminoso, en las afueras del pueblo. Me acerqué a la puerta, lentamente, pero no pude seguir. La podía oir. Escuchaba risas y voces femeninas junto a voces masculinas, .....un piano. Pasé así un tiempo indeciso, quemándome por dentro, cuando de repente la puerta se abrió de golpe. En el quicio de la misma, una silueta se recortaba por la luz del farol de la entrada. Era la silenciosa figura de mi madre, muy quieta y callada. Y sin decir nada, la besé, la abracé fuertemente y me volví corriendo a casa. XIII. Allí me encontraba, en medio de aquel inmenso prado. No me costó mucho encontrarlos. Una noche despejada como aquella, un fuego ardiendo, el sonido de los animales.... y el lejano sonido de una guitarra. Me armé de valor, y aun así, temblando, me acerque al grupo, para pedirles cobijo. Me inventé una historia bastante convincente. No había ido al colegio, pero había aprendido a mentir muy bien. Y así fue como la noche fue pasando, junto al fuego, un plato de comida,...y una guitarra tocando una vieja melodía. Pegado a mi corazón, guardaba yo mi rencor. Y junto a él, mi arma cargada. IX. Poco a poco, los hombres fueron quedando dormidos sobre sus mantas, y tan sólo otra persona y yo permanecimos despiertos, alternándonos para reavivar el fuego. El rasgaba la guitarra, mientras yo azuzaba el fuego, de mi alma. -"No te acerques a mi madre". Pude por fin articular en voz baja, pero llena de odio. Lancé un leño al fuego. Mis ojos giraron cruzando entre las bailarinas chispas de las llamas, hasta encontrarse con los suyos. Desafinó una cuerda, y la guitarra dejó de sonar. Era la prueba de que no me había equivocado. Porque aquella melodía, .... aquella melodía me había traído viejos recuerdos de una niñez robada. Eran pocos mis recuerdos, casi furtivos, dormidos durante tanto tiempo. Pero allí estaban ahora, susurrándome al oído como si fueran un dedo acusador que detrás de aquella melodía, se encontraban las manos que rasgaban la guitarra, las manos que yo andaba buscando. No tuve necesidad de preguntar nada. ¿Cuantos minutos pasaron así? El tiempo parecía haberse parado. Por eso de repente, di un respingo cuando escuché su voz, ésa que tenia ya olvidada, arrinconada en una esquina de mi corazón. X. -"Solo pretendo verla, saber como se encuentra" respondió él. Su voz sonaba tranquila, sin ansiedad, más ronca de como la recordaba, quizá por el tabaco, el alcohol y la vida, pero firme y decidida. Y sobre todo... me daba vergüenza reconocerlo, parecida a la mía. Mi cabeza daba vueltas, parecía un potro salvaje que quisiera romper cualquier sentimiento de pena, de misericordia, y no me dejaba pensar con claridad. Mis manos actuaban solas. Mi cuerpo se levantó, y dirigiéndome a aquella persona, despacio, mis oídos seguían escuchando su voz. -"Hace tiempo tuve que irme....." Le noté tragar saliva al notar como me acercaba. Pero prosiguió: -"... y se que no tengo derecho a volver a verla, pero jamás he dejado de quererla.... jamás". -" En estos años de cárcel, nunca he podido olvidarla. Créeme, hijo". Su voz parecía ansiosa, pero seguía sentado. La guitarra en su regazo, como si ella fuera su eterna y única defensora y amiga. Estaba mi odio tan cerca de él, que ya casi podía oler su aliento. -"Tuve que irme,..... por entonces digamos que...mis ideas, chocaban de frente con las ideas de otros, que eran los que mandaban por el pueblo. La situación se volvió insoportable, me persiguieron, y aunque tu madre y yo nos quisimos con locura, ella sabía que no podía acompañarme. Con un hijo y mi destino incierto, lo mejor era separarnos, para evitar que ella pagara por mi culpa". Mi padre hablaba con calma, mirándome a los ojos, pero sin hacer el menor gesto de defensa ante mi aproximación claramente violenta. -"...Y lo mejor que pude hacer, fue alejarme de vosotros" Prosiguió su relato en mi cara. -"Se muy bien que me equivoqué, pero también he pagado caro mi error, créeme". Silencio. Yo estaba ya demasiado cerca y las palabras ya no cabían entre nosotros. XI. Me detuve. Justo a tiempo para notar como mi mano se relajaba, y mi antebrazo bajaba... ni me había dado cuenta que mi mano derecha empuñaba ya el arma cobardemente escondida en la sobaquera. -"... No sabes el infierno que ha sido desde entonces mi vida y la de mi madre" Le repliqué. Mi odio seguía todavía babeando, buscando una respuesta, o quizá una compensación, aunque... la tormenta parecía ir amainando en mi interior. Me agaché para mirarle más de cerca de la cara, para mirar bien sus ojos, medio escondidos bajo un sombrero sudado y viejo. El sostuvo mi mirada y para mi sorpresa, no era una mirada altiva, ni la mirada de un mentiroso, ni tampoco.... tenía miedo. Sólo reflejaba dolor y tristeza. Aquello me sorprendió sobremanera. Aceptaba su destino, pues seguro que había vislumbrado el gesto de mi mano sobre mi arma. No parecía cobarde, y sí en cambio, sincero. Comenzamos a hablar. Sobre su vida, sobre mi infierno, sobre su huida, sobre mi madre. Y así seguimos hablando. No recuerdo bien ni todo, ni cuanto tiempo. Tantas cosas teniamos ambos en las alforjas..... Me acordé de mi madre, y de las veces que en estos años había despreciado su cariño. Punzadas de dolor avergonzado. Pensé en ellos dos, en cómo podían haberse querido tanto..... Y me di cuenta que yo no era mejor que mi padre. Acerqué una rama seca, y el fuego poco a poco me volvió a calentar mi alma. Mi padre de nuevo se atrevió a rasgar la guitarra, con la misma melancolía que recordaba de niño, con los mismos sonidos que hace tiempo me acompañaron cuando tuve miedo. No pude evitar sonreir. No sabía muy bien que hacer, ni a donde ir. Mi vida parecía querer salir corriendo. Me sentía tan avergonzado de mi mismo... Otra oportunidad para mí, otra oportunidad para ellos. Pero esta vez decidí que yo no estaría en medio. Al día siguiente mi padre se dirigió al pueblo, a encontrarse con mi madre. Y yo comencé....... a aprender a vivir de nuevo. Me alejé. Me alejé mucho, muy deprisa, con mi mochila vacía por fin de miedo y orgullo, vacío por dentro de rencor y odio, para reencontrarme conmigo mismo, para buscar con ansia un poco de felicidad, y mi inocencia perdida. FIN Miguel Ángel W. "Mawey" 10 de Febrero de 2003 ® 11/02/2005 17:08 Relato "Luz de lluvia" (un cuento en una guerra)LUZ DE LLUVIA I Erase una vez...... Una niña muy linda, morena de pelo azabache, con rizos preciosos, de nombre Karim. Tenía siete años y vivía entre el desierto y las montañas del Gilboa', donde nace el río Qishon, en un pueblo llamado "Luz de LLuvia". Era aquel un pueblo pequeño, de casas blancas de poca altura, de calles de arena, inclinadas, rodeado por el norte por los juncos que bordeaban el río. En otros tiempos también tuvieron tierras de cultivo y olivos. Ahora era solamente una tierra casi abandonada. Sus calles estaban plagadas de carteles anunciando muerte, y las casas parecían viejos vestidos rotos, llenos de descosidos por la miseria y el odio. Pero sus habitantes se resistían a abandonar el pueblo, y seguían viviendo como podían, entre escombros, sudor, desprecio y pobreza. - A Karim la gustaba jugar mucho con una muñeca que había inventado su padre hace tiempo, una muñeca ahora rota, hecha con los alambres de un casco de soldado abandonado, y con los restos de una almohada. Era su muñeca preferida, y la quería como si fuera su hermana y su única familia. ¿Su única familia? No, también quería mucho a un árbol. - Muy cerca, en las afueras del pueblo, en lo alto de una colina que permite divisar todo el terreno, descansa un viejo tanque abandonado, de la guerra del 48, con la piel oxidada, convertido en chatarra. En el interior del mismo, ha ido creciendo un pequeño árbol, un precioso olivo. Y la niña, la única que parece conocer ese secreto, la única que parece dar algún valor a aquel tanque, va a visitarlo todos los días. Se sienta en su interior, y le cuenta al árbol como tiene que crecer para poder dar olivos, sombra y cobijo a ella y a su muñeca. II La niña, regresa siempre a su pueblo al atardecer, con su muleta al hombro, pues le falta media pierna, recuerdo de un misil perdido que fue a parar a su casa. Desde que sucedió aquello, vive en la casa de unos vecinos, pues no sabe ya donde están sus padres, ni su hermano pequeño, ni su perro. Los vecinos la acogieron como una hija más, y ella no pregunta nada. Sabe que no debe preguntar, que no siempre existen respuestas. La vecina que la acogió fue en su día la maestra de la ahora destartalada escuela, enseñando a niños como ella. Aquella mujer era muy culta, había estudiado en París, y de joven fue realmente guapa. Apasionada de los libros, había viajado por toda Europa y sabía varios idiomas. Pero esta eterna guerra la había ajado el rostro antes de tiempo. Nadie diría al verla, que tuvo tantos admiradores en sus tiempos de estudiante en Francia. Ahora la escuela estaba medio destruida, y la única sabiduría que cobijaba era la que surje del miedo y el instinto de supervivencia. Karim sabe muy bien saltarse los controles para llegar a la colina donde duerme su tanque, a pesar de estar prácticamente asediados por el ejército. Un día se coló en la escuela abandonada que había sido bombardeada hace tiempo. En la pared trasera de los baños, Karim encontró un agujero medio tapado por los cascotes. Aquella pared daba al exterior, pegada a una maraña de arbustos y juncos medio secos. Allí termina el pueblo. Y por allí sale ella todos los días, arrastrándose entre piedras y juncos hasta llegar a un viejo y pequeño muro que la esconde. Después sube por un camino estrecho rodeando el monte donde, arriba del todo, duerme su viejo tanque y crece su olivo. III Poco a poco, Karim va almacenando en su hogar de hierro pequeños objetos que cada día recolecta en el pueblo, y que se encuentra en su vagabundear diario, y como si fueran un gran tesoro los esconde en el interior del tanque, al pie del olivo, como si aquella fuera su casa. Balines perdidos por las calles, zapatillas rotas, cristales de colores y formas diversas, prendas, ropas manchadas y olvidadas, botones, cazos y restos de utensilios de cocina. Y muchas, muchas hojas escritas, sueltas, quemadas y algunas rotas, seguramente restos de libros, de cuadernos de notas, de medicamentos ó de paquetes de alimentos. Le cuesta volver al pueblo. "Quizás un día el olivo me conduzca el tanque abandonado hasta donde están mis padres" piensa ella. Mira por un agujero de la oxidada chapa de la torreta del tanque. Desde allí se divisa el pueblo. Polvo, arena, guijarros, juncos. Un sonido lejano hace temblar la tierra de vez en cuando. No son las cosechadoras ni los tractores, que ya no hay casi combustible, sino el retumbar de los tanques. Ese sonido a chicharra metálica. De vez en cuando le llegan los ecos de disparos, ráfagas lejanas que golpetean el aire muy rápidamente. Algunas veces, explosiones, otras, gritos y luego silencio. Aquel tanque parecía que fuera su único amigo. De todos, era el único que no la intimidaba, que la protegía de las balas, del ruido, del olor a gasolina y a pólvora que siempre embadurnaba las calles de su pueblo. Era silencioso, tranquilo y acogedor. IV Una tarde de un día cualquiera, comenzó el ataque en el pueblo, sin previo aviso. Todos en la casa se dirigieron como siempre al sótano, el lugar más seguro. Las paredes de la casa vibraban con el ronroneo continuo de los motores y las cadenas de los carros blindados que intentaban atravesar las calles, rozando y golpeando las paredes adyacentes. Se escuchaban los disparos; sonidos secos, fuertes, dispersos en el tiempo. De vez en cuando, un cañonazo tronando a lo lejos, y un ligero temblor de tierra al derrumbarse parte de una casa. Y los gritos. Gritos en la noche. Sin luz, a oscuras como siempre. Karim recuerda de repente, asustada, que su muñeca se ha quedado en el tanque, junto al olivo. Y siente la necesidad de ir a por ella. Aunque la gritaron, nadie la pudo detener. Salió a la carrera de aquel sótano, cruzando la puerta de la calle sin pensar siquiera. V Allí fuera, Karim no distingue nada especial, excepto el silbido de los disparos y la calle que parece muerta, desierta. Mientras corría como una loca hacia la escuela, escucha los silbidos de bala detrás suya. Cuando se encontraba muy cerca de la puerta de la escuela, un tanque asomaba su trompa por la calle. El capitán del carro de combate ha creído ver a alguien entrar corriendo en la escuela, y manda a su torre girar, apuntando su cañón hacia la escuela. Karim ya ha entrado en la escuela, y divisa el agujero por el que siempre consigue salir. Suena de pronto un fogonazo, como un trueno, sordo, violento. VI La maestra salió del sótano dando un traspiés para coger a Karim. Llegó a la puerta de la casa justo a tiempo para distinguir a la niña correr hacia la escuela y decidió salir tras ella. Tenia que conseguir que regresara, tenia que protegerla. Pero cuando la mujer se encontraba cruzando la calle a la carrera, se paró en seco. Notó perfectamente como el suelo vibraba, anunciando que un carro blindado se acercaba por aquella maltrecha y empinada calle. Y el tanque apareció de repente, grande y sombrío, frente a ella. Y ella, entre el tanque y la escuela. Gritos desde la torreta. Un militar histérico la gritaba para que se apartara. La mujer sintió un pánico tremendo, pero la niña en la escuela. No podía retroceder. Ni avanzar. La torreta del blindado parecía indecisa, si girar hacia ella ó hacia la escuela. El comandante del blindado hacía gestos histéricos, acompañados de gritos que ella prefería no entender. Y entonces, decidió sentarse en el suelo. Sentía que la vida había tocado a su fin. La torreta del blindado giraba lentamente hacia ella. Pasaron así unos segundos que parecieron eternos. Anochecía antes de tiempo. Las nubes comenzaban a viajar negras y rápidas por el cielo, presagiando tormenta, y el Sol parecía esconderse, avergonzado. De repente, comenzó a tronar el cielo; con fuerza, con una rabia inaudita, de muchos años contenida. Y un aguacero enorme comenzó a caer, entre relámpagos y truenos. VII Karim pudo por fin alcanzar el tanque abandonado, su casita en el árbol. Allí estaba su muñeca, sana y salva. El árbol la cuidaba. Karim tenía miedo. Le habló a su tanque, para pedirle que la cuidara en su vuelta y miró desde el interior hacia el pueblo. Caía la lluvia a chorros, como nunca recordaba ella. Tenía que regresar a su casa, y comprendió que los demás estarían preocupados, esperándola. Debía regresar ya. Y así, empapada, con su muñeca apretada bajo un brazo y su muleta en el otro, bajó como pudo el monte, mientras los relámpagos iluminaban su tanque y el viento movía las ramitas del olivo, como si ambos la despidieran. Se arrastró por el barro, entre los juncos, hasta alcanzar el muro, y entró de nuevo en la escuela. VIII El tanque disparó muy cerca de la maestra, derribando parte de una casa cercana. Una nube de cascotes primero, y polvo después, tapó la escena. Entre el estruendo del disparo y la tormenta que se había desatado, el comandante del blindado no distinguía nada, y mandó avanzar un poco más hacia la mujer. Pero era tal el barro que se había acumulado en pocos minutos, era tal la cantidad de agua que corría por la calle, era tal el manto de lluvia que tapaba la visión, que el soldado que conducía el carro apenas podía maniobrar. Ya no se divisaba a la mujer, y el soldado pensó que quizás estaba bajo los cascotes caídos con el anterior disparo. Entonces el soldado intentó girar la torreta hacia la escuela, pero... increíblemente el tanque patinó de costado, resbalando por la empinada calle, y el cañón del blindado quedó atrapado entre las esquinas de dos casas muy cercanas. Las calles eran tan pequeñas que no quedaba espacio suficiente para maniobrar. El capitán comenzó a desesperarse, y soltó toda clase de insultos. El conductor, frustrado, pudo divisar entonces la sombra de una mujer corriendo hacia la escuela. IX Una mano agarró fuertemente las muñecas de la niña, arrastrándola de cuajo hacia el interior de la escuela. -Shhhhh... -le susurró la mujer a Karim, que la miraba atónita. Ambas se miraron, asustadas. La maestra arrimó a la niña junto a ella y la condujo hacia la desvencijada escalera de madera, la que conducía al tejado de la escuela. Allí abrió una trampilla pequeña y salieron al tejado. Llovía a mares. Los rayos iluminaban el cielo, con más intensidad que los disparos de los cañones y los fusiles. Tejado por tejado, con cuidado para no caerse, la mujer y la niña se arrastraban de casa en casa, intentando regresar, alejándose de la escuela. Pero era imposible cruzar la calle de aquella forma. En la calle se divisaba al blindado atascado. Dos o tres militares armados salían del mismo. No tardarían en subir al techo de la escuela. A lo lejos se distinguían destellos fugaces saliendo de los tejados, disparos de fusil de los francotiradores, agazapados para cazar, uno a uno, civiles. Imposible tampoco seguir avanzando en esa dirección. Tenía que tomar una decisión. La maestra pensaba deprisa. Miró el tejado de la casa de al lado, unas ruinas abandonadas, una casa destruida hacía tiempo. Tenía una enorme chimenea negra, que las taparía bien de la vista de los soldados, y tan sólo habría que dar un pequeño salto. Allí podrían esconderse hasta que pasara el peligro, o se le ocurriera algo mejor. Y dicho y hecho, la mujer ayudó a saltar a la niña, saltando ella después, con la muleta y la muñeca en sus manos. Tumbadas sobre el tejado, detrás de la chimenea, se escondieron bajo la túnica negra de la maestra, echándosela por encima para no ser vistas. Así pasaron la noche, dándose mutuamente calor y algo de valor. La maestra a la niña, la niña a la muñeca. Durante el resto de la noche, no paró de llover a mares. Los truenos eran ensordecedores y parecían querer competir con el fuego de los soldados y los cañoñazos de los tanques. Con la luz de los relámpagos Karim divisaba a lo lejos, en la colina, a su tanque. A ella le parecía que hubiera cobrado vida, y que muy enfadado, lanzaba rayos sobre el pueblo, para alejar a los soldados. X Amanecía. Todavía llovía débilmente a lo lejos. Los disparos hacia mucho tiempo que habían cesado. Los soldados se habían retirado. No tuvieron forma de avanzar por aquel barrizal, por aquellas inclinadas calles, tan estrechas, y a pie, no se atrevían. El Sol comenzó a calentar nuevamente las caras de Karim y la maestra. La niña miró a su espalda, hacia las casas. Un inmenso y precioso arco iris cruzaba el pueblo, y parecía nacer justo en la cima del monte, donde se encontraba su tanque y su querido olivo. Karim sonrió para sí. No tenía ninguna duda que eran ellos quienes las habían protegido. -¡Luz de lluvia! - exclamó la niña, señalando su arco iris. La maestra sonrió, abrazó muy fuerte a Karim y regresó con ella de la mano, ya sin miedo, a su casa. FIN Escrito por MigueL ÁngeL W. "Mawey" el 13 de Febrero del 2003 ® [Dedicado a los niños de siete años que murieron en la escuela. A Rajah, la mujer que pudo salvar su vida una noche huyendo por el tejado. A Yiad el escocés que murió porque iba armado con un móvil en su mano, ayudando a evacuar a los civiles. A todas las personas que allí no saben cuando les tocará morir. A mi hermana, y sus compañeros, que contaron los minutos por balas, y los días, por muertos.] 11/02/2005 17:10 Cuento "El caracol"EL CARACOL I Era mediodía y estaba agotada. Se sentó en un banco de madera mientras columpiaba sus pies ("asomada a la borda de un barco pirata"), miraba sus zapatillas azules y sus tiznadas puntas de carbonilla (" es pólvora, de tanto luchar contra los malos"). Tenía los carrillos sonrosados, y a pesar del sudor, su melena rubia brillaba aún más bajo el sol de mediodía. Miraba el prado de la rotonda, en la plaza donde solía jugar ("es una isla que esconde un tesoro"). En su prado se elevaba una pequeña palmera ("el árbol del ahorcado, en el cerro más alto de la isla"). La batalla había merecido la pena. Sus amigos ("piratas y fieros navegantes") retornaban a puerto para comer. Pero su padre ("mi rescatador") seguía leyendo el periódico, sentado en un banco (perdón, barco), algo más alejado. Cuando de repente, percibió a su lado un ligero movimiento. Un caracol se movía sobre el banco, acercándose a su mano. ¡Y a toda máquina! La niña estaba asombrada al ver un caracol correr tan deprisa. Acercó el rostro para verlo mejor. -Hola! -gritó de pronto el caracol. Y diciendo esto, pegó un salto y fue a parar a la palma de su mano. La niña miraba divertida, primero al caracol y luego a su padre ("A veces en vez de escatarme me tortura con sus bromas"). -Hola -respondió la niña tímidamente. El caracol daba saltitos sin parar. -Hola, ¿No sabes quien soy? -repetía el caracol. -Un... ¿Caracol muy divertido? -respondió ella riendo. -¡Nooooo!,¡soy tu imaginación! La niña no salía de su asombro. Su imaginación. Carcajada. ("¿Será el sol? ¿Será que tengo hambre?"). No estaba ni mucho menos asustada, sino contenta ante semejante descubrimiento. El caracol continuó saltando y diciendo: -¡Gracias por rescatarme de la isla de los piratas! Me he subido a los cordones de tus zapatillas. Pero en medio de aquella sorpresa tan divertida, su padre doblaba el periódico. Así que rápidamente escondió el caracol en su pañuelo, y lo guardó en la bolsa de la pelota. Y tomando la mano de su padre, regresó a casa. Al llegar, emocionada, corrió a casa para enseñárselo a su madre. -¡Mira mamá! -la madre dejó por un momento la cocina para acariciar el cabello de su hija ("que sucio está, por dios bendito")- Lávate las manos antes de comer -dijo mientras le daba un sonoro beso. Al mismo tiempo se agachó para ver de cerca el pañuelo abierto que su hija le mostraba. -¡Anda, un caracol¡ -exclamó sonriente. Pero de reojo pudo ver a su hija frunciendo el ceño. -¡Que no mamá, que es un caracol mágico! -replicó la niña. Y lo empujó con un dedito, intentando que saltara y hablara. -Vamos, amigo, venga -le decía dulcemente. Pero el caracol no se inmutaba. La madre calló, sonriente. Viendo los ojos tristes de su hija, dijo: -¿Sabes que vamos a hacer? lo vamos a poner en una cajita, con lechuga, para que descanse. Seguramente, luego hablará. Y dicho y hecho, el caracol pasó a ser la mascota preferida de la niña. II Cada día la niña se acercaba a la caja, la limpiaba, sacaba al caracol a pasear por su mano y le hablaba. Ya no bajaba a jugar al parque ("tengo cosas importantes por las que preocuparme"). Pero el caracol no decía nada y parecía que se movía torpemente. La niña estaba preocupada. -Hija, ¿De verdad no quieres dar un paseo con tu padre? Su padre le preguntaba sentado desde el sofá, mirándola por encima de las gafas.("Mi papá no entiende nada"). Fue entonces cuando una mueca surgió en su rostro. Al mirar a su padre, solo veía un hombre en zapatillas, con pinta mas bien de estar cansado. Su mirada se entristeció. ("No parece que sea mi rescatador"). Su madre bajaba con sus otras hermanas a la calle "Hasta luego, nos vamos a la plaza. Si quieres acercarte, ya sabes donde estamos". Dos sonoros besos y el murmullo de la puerta. La niña se asomó por la ventana. La luz era alargada y cálida. En el patio sus amigos corrían en bicicleta haciendo cabriolas, persiguiéndose, riendo y saltando por los bancos. En ese momento apareció su madre llevando de la mano a sus hermanas, con gesto cansado. Que pequeñita parecía. La niña dio un respingo. Su madre había cambiado de repente. Ya no era aquella princesa que antaño recordaba. Se asustó. Algo iba mal. Miró de reojo al salón. Su padre seguía sentado, en zapatillas, con sus gafas aburridas dormidas a media nariz, junto a un periódico medio doblado de sueño. La tristeza, la oscuridad y el silencio parecían rodearla. Hacía días ("siglos") que cuidaba a su caracol, y éste no parecía reaccionar. Entonces se tumbó en la alfombra, delante de la caja de zapatos-vivienda del caracol, justo frente al ventanal de su habitación. Apoyó su rostro sobre las manos, en gesto reflexivo. Sus ojos miraban atentamente a su quieta y muda mascota. El caracol parecía darse cuenta, devolviendo la mirada y moviendo sus antenas. En ese momento su mirada voló a través de los visillos, y se encontró con la plaza de sus juegos, y en medio de la misma, la rotonda de césped con la pequeña palmera en su centro. Entraban las risas de primavera por la ventana entreabierta. La niña se levantó con calma ("Tengo que hacerlo"), y tomando la caja con ambas manos, se acercó a su padre. -Quiero ir al parque papá. -Su tono era grave. III En la calle todo era luz alegre y sombra acogedora, contrastando con la tristeza que la niña reflejaba en su rostro. Una vez allí se acercó despacio a la rotonda, caminó por el césped, y se acercó a la palmera. Abriendo la caja, posó al caracol sobre la hierba. -Lo siento caracol, pero me apetece jugar -la niña sollozaba. Se levantó. Y cuando se alejaba, pudo escuchar claramente: -¡Gracias, gracias! ¿Había sido el caracol? No se giró. Pero en su rostro surgió una preciosa sonrisa, mientras la última lágrima resbalaba por su mejilla. Descendió el cerro, alejándose tímidamente de su fantástica isla, sin mirar atrás. Sin previo aviso, su padre la izaba por los brazos, y haciéndola volar a su alrededor, la sentó sobre sus hombros. Entre gritos salvajes y a la carrera, se acercaron al grupo donde jugaban sus amigos. Muy cerca se encontraba también su madre, sentada en un banco. -¡La capitana ha vuelto! -gritó de nuevo un pirata. Su madre se levantaba para recibirla con una preciosa sonrisa. ("Qué tonta he sido, es la princesa más maravillosa del mundo"). Su padre la posó, muy despacito, en el suelo. ("Pero qué fuerte es mi rescatador..."). Y la niña, se lanzó de nuevo a la aventura. FIN Miguel Ángel W. "Mawey" 16 de Mayo de 2004 ® 11/02/2005 17:12 Relato "Autostop" (la curva)AUTOSTOP Me desperté al alba. Era una mañana clara, distinta de las demás, lo presentía. Decidí levantarme temprano para coger el coche y salir a conducir libremente, sin ningún destino en concreto. Me sentía feliz sin saber el motivo y parecía que el cielo me sonreía esa luminosa mañana. Arranqué el coche, rugido suave, pié en el pedal... tenía ganas de viajar al azar. Nada más salir del estrecho camino inclinado de arena, que conducía a mi casa, frené como siempre para mirar a ambos lados, pues aquella curva fue siempre peligrosa. Era una vía ancha, de doble sentido, que bajaba de una colina anterior, y no tenía casi visibilidad. Pero la carretera parecía despejada, no se vislumbraba un solo coche en lo que mi vista alcanzaba. Tan sólo el gris oscuro, recién asfaltado de la carretera entre suaves curvas de bajada, cercada por altos y frondosos árboles. Arranqué deprisa pero al poco, me encontré con la primera sorpresa del día: Unos cientos de metros mas allá, una chica hacía autostop. La sorpresa de la mañana parecía corresponder con mi alegría al despertar. Decidí parar, pues no me costaba nada llevarla, aunque no tenía costumbre recoger a personas desconocidas de la carretera, más que nada por desconfianza y sobre todo porque siempre tenía mucha prisa por ir a trabajar. Pero esa mañana, no tenía prisa ni destino, así que no tuve reparos. Además, la chica......parecía hermosa, y sería una agradable compañía. - "¡Hola!" Me gritó efusivamente ella por la ventanilla. -" ¿Puedes llevarme al pueblo más cercano?" -"Claro, no hay problema, no tengo prisa, solo he salido a pasear" Respondí con una sincera sonrisa, pues noté en su rostro cierta tensión o desconfianza. "Sólo faltaba que se asustara ella, en vez de asustarme yo" Pensé, riendo en voz baja. Después de saludarnos, sin presentarnos ni nada, comenzamos a charlar del tiempo, del trabajo, de la vida. Había que romper el fuego, pensé, y decidí comenzar a bromear: -"¡Oye, no serás tú la chica fantasma que se aparece en las curvas!" Risotadas de ella y mías (Quizá más bien para romper la tensión al no saber que decir). -"¡Si, lo soy!" Respondió ella, siguiendo el juego. "Ags........ ¡Para una vez que ligo, no puedo comerme nada!" Grité entre risas. Parecía que el ambiente se había relajado con su respuesta y mi broma. Y así seguimos bromeando, entre chistes, tonterías y chascarrillos sencillos y fáciles hasta que en un tramo de carretera, divisamos un bar ó restaurante con pinta de taberna típica, estilo caserón de carretera. Le pregunté si no le importaba que paráramos para tomar un café (yo no había desayunado, y ella parecía también hambrienta). -" Yo invito" Respondió ella, con una amplia sonrisa en la cara. Pero el chasco fue mayúsculo, al comprobar que en el interior, no había nadie atendiendo el local. El caso es que olía a café y pan recién hecho (el olor parecía alimentar más mi hambre), asi que golpeé la barra del bar repetidas veces. - "¿Algún alma caritativa nos podría dar de comer?" dijo ella en tono lastimero entre risas, poniendo cara de pobre muerta de hambre. Pero nadie contestaba. Silencio, excepto el murmullo de la madera del suelo y el crepitar del fuego en una chimenea. Comenzamos a reír los dos. - "¿Nos auto servimos?" Risas y más risas. Pero al final, cansados de esperar, dije: -"Bueno, sigamos, no vaya a ser que vuelva el dueño y le demos un susto de muerte" Aun así, no pude remediarlo y al salir, le di repetidas veces a las campanillas de la puerta que anunciaban la entrada de algún cliente, y como si fuéramos niños pequeños haciendo una travesura, salimos corriendo entre risas sin esperar. En realidad, me había fastidiado un poco que no estuviera el dueño atento a la barra. "¿Abrir para eso?" Pensé - "Quizá estará detrás de la casona, ocupado con el ganado o limpiando el prado, y es un hombre mayor, que no espera que a estas horas llegue nadie." Pensó ella, y yo asentí sonriendo. Arrancamos el coche y decidimos seguir camino. Mientras ella conducía ("Déjame conducir, no es que no me fíe de ti eh" Me dijo entre risitas burlonas, pero poniendo cara de falso enfado, acepté complacido), me dediqué a jugar con la radio, buscando alguna emisora que pusieran canciones. Comencé a cantar algunas letras que escuchaba en la radio, pero cambiando las mismas en plan de guasa, y ella me siguió la corriente, entre risas y más risas. Fue desde luego una mañana estupenda. En mi interior, tuve la sensación que mi intuición de por la mañana había sido acertada. -"Por cierto, no te he dicho, pero realmente no tengo prisa ni destino alguno en concreto... ¿Quieres que sigamos hasta el mar?" Dijo ella de repente con una sonrisa radiante. No pude negarme. El mar nos pillaba a media hora de camino nada más, y el día parecía ser cada vez más y más luminoso. -"Te enseñaré mi lugar secreto" Continuó ella, viendo mi asentimiento. Y después de muchos kilómetros al volver un recodo en lo alto de una colina, divisamos entre árboles, prados y riscos, el mar. No recordaba un mar tan azul como aquel. La playa estaba desierta, seguramente por ser laborable y por la mañana (Tengo que confesarlo, no quise ese día ir a trabajar) y teníamos kilómetros de playa para nosotros. Todas las olas nos miraban. No recuerdo cuanto tiempo estuvimos jugando, corriendo, bañándonos y tumbados al sol medio dormidos., Pero llegaba la tarde y había que regresar. Volvimos dando un breve paseo a nuestra carretera de partida, cogidos de la mano. En un instante cualquiera, me atreví a darla un beso sincero, tranquilo, rozando sólo sus labios, con una sonrisa de agradecimiento en mi rostro. -"Gracias por un día tan lindo" Le dije rápidamente para evitar el bochorno de mi comportamiento. Ella no respondió nada, solamente sonreía, y mirándome a los ojos, me devolvió el beso, ese beso que me pareció eterno y precioso. Nos despedimos de nuevo en la misma vereda del camino donde nos habíamos encontrado por la mañana, con un simple gesto de la mano y un beso volado, y ella giró la espalda para seguir su camino carretera abajo. Yo seguí tranquilamente caminando para alcanzar la curva que llevaba a mi casa, recordando sin parar cada sensación, cada momento de aquel intenso día. De repente, recordé: ¡No le había preguntado ni su dirección, ni su nombre, ni su teléfono, ni cuando volveríamos a vernos!. Mi corazón dio un brinco. El miedo a la soledad se apoderó de mí, y regresé corriendo por la cuneta, pero ella ya no estaba. Me paré en seco. ¿Donde estaba mi coche? ¿Como habíamos vuelto tan deprisa? Comprendí de nuevo, y me sentí de repente desolado. Al llegar al principio del camino de arena en mi curva, me senté para ver atardecer sobre una roca que sobresalía, grande y hermosa. A lo lejos, el Sol se escondía de nuevo, y mi sombra se alargaba cada vez más hasta confundirse con el negro de la carretera. Me quedé inmóvil, convertido en sombra, sin poder regresar, sin saber quien era, como siempre, como todos los días, en mi curva dichosa.... ....Con la esperanza que Dios me regalara otro día de vida como aquel, para volver a ser persona de carne y hueso, para volver a encontrarme con la que un día fue mi mujer. En mi curva, en su curva. En aquella curva que fue nuestro final, hace ya tanto tiempo..... Miguel Ángel W. "Mawey" Mayo del 2004 ® 11/02/2005 17:16 Un cuento con cuentoUN RELATO CON CUENTO Y colorín colorado, este cuento se ha acabado." 11/02/2005 17:18 MIL HORAS DE AZAR .1"EL SOLAR" I Aunque es temprano, delante del Hotel Santo Val un vagabundo muy peripuesto pasea nervioso por la acera. De en vez en cuando hace muecas y gestos de burla a espaldas del portero creyendo no ser visto. Sin embargo, éste le observa por el reflejo de los cristales de la puerta. "Paciencia" le dice el conserje al portero, al mismo tiempo que levanta los hombros. Trabajan juntos en este hotel desde hace meses. Todos los empleados hacen un poco de "todo", intercambiando sus puestos y ayúdandose en muchas ocasiones. Recuerdan lo sucedido a su compañero el mes pasado. Todavía sigue de baja. El portero mira a su compañero, resignado, pero mantiene la compostura. II Cerca de las nueve de la mañana, aparece un BMW negro. El portero se acerca raudo para abrir su puerta trasera a la vez que intenta apartar al mendigo del coche, pero éste se pone a gritar mientras lloriquea como si le hubieran azotado. Surge de la nada un remolino de transeúntes que parecen apoyar al vagabundo, pues de todos es conocida la agresividad de los porteros en este país, y cualquier momento es bueno para luchar ociosamente por la libertad. Y si es a pequeña escala y en los ratos libres, mejor. Ante el lamentable y creciente espectáculo, y temiendo lo peor, el director pasa rápidamente al desdichado a su despacho. -Dígame, buen hombre, ¿A qué se deben esos gritos? El director parece no reconocer aquel rostro juvenil y majestuosamente apolillado. El vagabundo, iracundo, le grita: -¡Usted es un cínico. No me diga que no sabe el motivo, porque lo sabe muy bien! El director, enarca las cejas y calla. Y mientras su mente hace un esfuerzo por recordar, el vagabundo prosigue: -Lo tengo grabado, se lo pongo. El director, suspira. Ahora recuerda. El mendigo saca una grabadora de no se sabe donde y la pone en marcha. Un chorro entrecortado de frases violentas brota de la cinta. Al final de la misma, chisporrotean voces, gritos y ... ¿Risas y música?. El director no comprende nada. -¿Y que me quiere decir con eso? -pregunta extrañado. El vagabundo se enoja: -Pero bueno, ¿No reconoce mi voz en la cinta? -y termina chulesco- o qué. -De acuerdo pero... -¡Ni pero ni nada, esta persona me estuvo insultando sin parar! -Oiga, yo no he escuchado que... Pero sin dejarle tiempo a terminar, el vagabundo rebobina la cinta con un marcado gesto de impaciencia y la vuelve a poner en marcha. Afinando el oído, el director consigue escuchar: "-Le repito que ni su comportamiento, ni su forma de vestir, ni su lenguaje son los adecuados para este hotel, asi que salga por favor, da igual que tenga dinero. -Tengo todo el derecho del mundo a decir lo que me plazca, usted no es quien para echarme. Mi dinero vale tanto como el de cualquiera. -En este hotel se siguen ciertas normas, no le volveré a avisar más. Deje su pancarta, modere su lenguaje, y ... vístase algo mejor. -La pancarta la llevo conmigo si me da la gana, y en cuanto a mi forma de vestir, es cosa mía, ¿no le parece, sargentillo de pacotilla? (A continuación se escucha algo así como una oveja balando; después se escuchan empujones y gritos; le siguen improperios de una tercera persona, y por último y más claro que el resto, se escucha la voz del portero gritar...) -¡¡¡... Imbécil, no vuelvas más por aquí!!!! (Un grito; risitas y una música de fondo que se parece sospechosamente a la del telediario). Silencio. III El director traga saliva. Y por fin dice, aturdido: -Esa voz, es la del portero de hace un mes, ¿Verdad? pero si está en el hospital... -¡Premio para el caballero! -grita triunfal el mendigo. -Pero si ... !Fue usted quien le tiró de la lengua y se la rajó con algo cortante! -le replica el director, atónito. Pero el vagabundo no calla e insiste: -El me empujó primero... -y frunce el ceño. El director, mosqueado con la cinta, decide preguntar algunas cosas que no le quedan claras. -A ver... no entiendo bien, la cinta... ¿la grabó mientras luchaban? ¿Y esas otras risas, y la música de fondo? -Luchar? de eso nada, yo soy muy elegante y nada violento, señor mío. El único boxeador es su portero, y en cuanto a la cinta, sí, lo grabé todo porque estoy cansado de sus empujones y prepotencia. Esta vez ha ido demasiado lejos. El director calla, y al rato, insiste de nuevo: -Pero si su pancarta era ofensiva...además, ¿Y las risas y la música, de donde salen? El vagabundo parece exasperarse con tanta pregunta. mira al techo como esperando ver a Dios, y con cristiana paciencia, replica: -Mi pancarta ponía "portero cabrón, te has convertido en un felón". Sonríe el vagabundo y se reclina en su asiento, satisfecho. El director sigue sin salir de su asombro ante la actitud del mendigo. -Pero si esta cinta... ¡parece manipulada! Y traga saliva. El vagabundo salta de su sillón, como empujado por un resorte: -¡Pero bueno, usted de qué va! En esta cinta tenía un montón de cosas mías grabadas, ¿No esperará que ese tipo de cosas las haga públicas, no? Tengo derecho a cortar, añadir o hacer lo que me de la gana con ella. Y el vagabundo se reclina sobre el asiento, con un claro gesto de enfado y de incredulidad. Piensa que se ha topado con el director más sordo y subnormal de todos los hoteles que han pasado por aquel solar. IV Asombro del director. Nunca pensó que un tipo pudiera a la vez ser tan bien hablado y chabacano. Y piensa para sí "¡...Pero si ha añadido comentarios y se le oye reir con alguien más, y encima se oye el telediario de fondo...!". El director tiene paciencia. Pero se le está agotando. No sale de su asombro ante la desfachatez del vagabundo. Cierto, recuerda el director, el portero de entonces insultó al mendigo. Pero eso sucedió después que el vagabundo se hubiera pasado con él varias calles... El director decide por fin dar por terminada la charla, ante la actitud claramente provocadora del mendigo: -Verá, lo lamento, pero este hotel es privado, y tenemos unas normas, que gusten o no, todo persona debe seguir. Lo lamento, si me disculpa ahora, tengo que seguir haciendo más cosas, pero su cinta... la tendré en cuenta. El director se levanta, esperando que su gesto invitara al mendigo a hacer lo mismo. Pero nada más lejos de la realidad. El mendigo sigue apoltronado mientras disfruta del sillón, muy seguro de su posición. -"Persona" dice... soy tan "persona" como su portero, que lo entienda bien.Tengo tanto derecho a entrar aquí como cualquier otro ¡Para eso pago mis impuestos! Y alargando tanto su mano como el tono de su voz grave, continúa: -¡Mire, no me provoque, que si yo quisiera! En un rápido ademán, el vagabundo muestra bajo su chaqué de galán mal coronado, el brillo de una lengua de acero, un filo recién usado. Pero el director ya había avisado a los de seguridad, y estos levantan al mendigo sujetándole por los brazos. De pronto, manotazos y patadas del mendigo, gritos y amenazas en la entrada del hotel, ante la callada y atónita mirada de los clientes del hotel. -Haré otra pancarta para ti, mamarracho, ¡No tienes ni idea de quien soy yo! grita el mendigo, tirado en la acera, mientras otra voz, procedente de la calle, hace burla al portero imitando el balido de una oveja. V El vagabundo se levanta al rato y sacude el polvo de su estupendo y variopinto traje. -No malgastes tus palabras, amigo, ya te dije que no merecía la pena tanto esfuerzo. Emplea mejor tu dinero en pagarte una habitación en el mesón, y de paso me invitas a vino. Quien dice esto es el otro mendigo, un hombre con pinta de chulo malencarado, con una pierna doblada y apoyando su zapatilla con vistas, sobre una farola. Esconde sus manos en una chaqueta de pana tan vaga, que parece un eterno otoño esperando que florezcan los botones en alguna primavera. Mastica sin parar un roñoso palillo mientras mira a su compadre atento. -Joder, -susurra el mendigo- tengo derecho a entrar. ¡Este hotel es mío! -Ya, ya, -le contesta amistoso el vagabundo del palillo- te entiendo. Esta gentuza son todos iguales, desprecian a los demás sólo porque se creen los dueños. Ya vendrán tiempos mejores, compañero. El mendigo chuleta dedica unos cortes de mangas y un dedo corazón al portero, mientras conduce a su enojado amigo con unas palmaditas en la espalda hacia el mesón de la esquina, un lugar que daba pánico, con tan sólo su presencia. Sentados tras una mesita carcomida y tapados por un tintorro rosáceo mal ordeñado, dice el chulo: -Recuerdo cuando esto era un solar... ¡Qué tiempos aquellos! Pero todo es cuestión de esperar. (Dan otro trago mientras el joven mendigo farfulla y el chulo prosigue) -Ya se irán... van como seis hoteles distintos en este lugar. Algún día este solar será nuestro de nuevo, camarada -(le guiña un certero ojo mientras apura el vaso, y sigue): -La próxima pancarta la pinto yo en toda la fachada.¡Se van a enterar estos de quien soy yo! Mientras dice todo esto, el vagabundo del palillo va desviando su mirada. El alcohol de sus venas le hace seguir el rítmico vaivén de la joven posadera que intenta sacar brillo a la vieja y rayada cerámica del suelo. -Si no es eso, joder, -el joven mendigo gimotea- si es que me llamo Toval. Toval, que no te enteras. Y prosigue: -¡que este hotel es el mío, coño, y yo tendría que ser el director, o al menos su portero! Y despegando de sus labios el vaso, y entre sollozos, saca su grabadora del bolsillo lanzándola con tal violencia que la posadera se gira de un brinco, topando sus ojos con la mirada del audaz y avieso mendigo del palillo, ,mirada que parece ocupar toda la estancia. VI Aunque el joven sigue soltando sus cultas impertinencias entre sollozos, el chuleta ya no le escucha. Se Había levantado de un salto como un pavo prepotente, y se acercaba a la joven posadera, para intentar ligar, por enésima vez, con la posadera del mesonero. Fin Miguel Ángel W. "Mawey" 7 de Abril del 2004 ®" 11/02/2005 17:23 MIL HORAS DE AZAR. 2"LUNES" Otro lunes más. El día amenaza con un gris plomizo y eterno. Juan decide quedarse sentado en el banco, como otros tantos lunes, para ver a la gente pasar. Hace mucho frío, pero enfundado en aquella especie de abrigo-gabardina enorme, no parece que el clima le afecte mucho. Está acostumbrado. Mira a uno y otro lado. Los viandantes siempre caminaban los lunes con prisa, y eso le hacía sonreír burlonamente. Gira su muñeca mientras la observa. No lleva reloj. A su lado, la cafetería del hotel Santo Val, tan repleta que no cabe ni un minuto, hace caja sirviendo urgentes y diminutos desayunos a precio de oro. Levanta su rostro un momento, saboreando el olor a bollo recién hecho, a café, a mantequilla. Siempre que su nariz recibía los olores de aquellos manjares, le entraba la misma picazón. Se rasca fuertemente la nariz, y un escalofrío le recorre el cuerpo de repente. Se envuelve todavía más en aquella gabardina ancha y sucia. Frunce el ceño. Aquel contraste de aromas era realmente vomitivo. Un pie le empieza a doler. Demasiado temprano. Se quita su zapato con vistas, y lo sacude fuertemente contra el suelo. La gente al pasar le mira con cara de incredulidad y sonríen. A su espalda hay un cartel bien grande, donde se lee claramente la palabra "DINERO". Otros, seguramente acostumbrados a su presencia, le saludan con una sonrisa afable, y dejan caer algunas monedas sobre su bordado pañuelo, perfectamente limpio y estirado en la acera. El montón de monedas va brillando cada vez más. Suena la campana de una iglesia cercana. Juan mira al frente. Las diez de la mañana. Hora de moverse, de desperezarse. En la otra acera, cruzando la calle, una persona le mira sin moverse, sentado en el suelo; frente a sus pies, algo parecido a una boina, o quizás una gorra, se muere de frío, huérfana de dinero. Juan recoje su pañuelo, con cuidado de no perder ninguna moneda, y cruza la calle para acercarse a su colega. El otro hombre se levanta del suelo, sonriente, para saludarle. Charlan amistosamente mientras Juan enciende un cigarro y se lo pasa. Comienza a llover lentamente. Ambos corren para cruzar la calle y dirigirse a la cafetería. Pasada media hora, el mendigo sale con sus zapatos rotos y la gabardina puesta, mientras Juan le entrega el puñado de monedas que había recogido antes. Saca un reloj de pulsera, se lo pone, y da un respingo. Eran las once de la mañana y aún tiene mucho que hacer. Se despide de su colega con un fuerte apretón de manos-¡Que dura es la vida, amigo! Hasta el lunes que viene. Mientras el mendigo se despide sonriente, Juan dobla su pañuelo con cuidado y lo guarda en el bolsillo de su americana. Dando grandes zancadas, Juan se dirije a su banco donde segurarmente le esperan impacientes, pues es el director de la sucursal. No sin antes romper la multa del ayuntamiento que se arruga, mojada, sobre el parabrisas de su mercedes. Y es que nunca se acuerda de renovar el inútil papelito de la zona azul. - Miguel Ángel W. "Mawey" 24 de Mayo del 2004 ® 11/02/2005 17:24 MIL HORAS DE AZAR. 3"HELENA" En una habitación vieja y carcomida de un hotel sin estrellas, una chica medio desnuda se encuentra sentada delante de una desvencijada y carcomida mesita de escritorio. Sostiene en su mano inmóvil un bolígrafo. "Querido Julián:" Desesperada porque no encontraba las palabras, Helena arrugó la hoja, dejándola caer al suelo. La alfombra estaba sembrada de bolitas de papel, convertida en un pequeño cementerio de ilusiones y desesperación. Tomó de nuevo aire, y abriendo el quejoso cajoncito de la mesita, cogió otra cuartilla; miró al papel; acercó su mano y... nada. No querían brotar las palabras. Era inútil. Una ráfaga de aire sacude los amarillentos visillos de la ventana, y de improviso la cuartilla vuela lentamente hasta la cama. Observaba la escena, resignada. El papel en blanco fue a parar sobre su cama, tan vacía y arrugada como sus cuartillas. Es una noche de Agosto, el calor es agobiante. Sobre la deshecha cama descansa un viejo vestido negro, corto y escotado. Helena empuja su sillón arrastrándolo con las piernas y tira de la cadenita de la lámpara de sobremesa como quien acaba de ir al retrete. Se dirige al interruptor de la luz del techo y lo golpea. Todo crujía en su habitación, desde el suelo hasta la tapa del váter. No aguantaba la luz de esa sucia bombilla, rodeada de un techo salpicado de desconchones y manchas de humedad. Además se encontraba en bragas y sujetador, y no quería que al asomarse a la ventana los mirones le dieran el coñazo con sus miradas y silbiditos de costumbre. Acerca el vago sillón hasta las cortinas y tanteando coge de la mesita el cenicero, el tabaco y el mechero. De un tirón corre los visillos y abre la ventana de par en par. Se sienta sobre el sillón, con las piernas dobladas y los pies sobre el asiento, mientras enciende un pitillo y mira el cielo. Le llegaba bien claro el bullicio del bulevar. ¡Por qué, maldita sea, por qué no encontraba las palabras adecuadas, por qué morían los sentimientos en su mano!. Odiaba esas malditas cuartillas blancas, odiaba ese pequeño y sucio cuarto. La ceniza cae sola sobre el cenicero. Gritos y risas en la calle. El aire entra a ráfagas refrescantes, que le acarician el rostro y le mecen el pelo. ¡Qué placer, después de tanto calor!. Cerró los ojos un instante. Pero sin querer su mente se disparó, soñando con unas manos, aquellas manos... no; maldita sea, otra vez no; tenía que intentar controlar su desbordante imaginación. Aplasta violentamente la colilla contra el cenicero y se levanta de un salto del sillón, que se queja de nuevo por tan repentino abandono. Se dirije al baño, enciende la luz y se pone ante el espejo. Intentó pintarse un poco en aquel diminuto y rajado espejo. Pero la brocha se quedó quieta un instante, mientras su mirada se perdía, como si buscara a alguien. Hacía ya mucho tiempo que no había visto su cuerpo desnudo, reflejado completamente en un espejo. Tan solo veía unos ojos, unos labios, una pálida tez manchada, llena de defectos, acentuados por los desconchones y las rajas de aquel maldito espejito, que le mostraba los peores detalles de un rostro que no reconocía como el suyo. Se cepilla con fuerza el pelo y deja caer el cepillo. Se pone una diadema recogiendo su melena rubia y ayudada por la luz del baño, sale tanteando hasta alcanzar la cama. Se embute el vestido negro. Abre el cajón de la mesilla de noche y recoge algunas monedas, su teléfono móvil y unas pulseras. Sus pies tantean el suelo hasta calzarse los zapatos que se esconden avergonzados bajo la mesilla. En un bolso de tela que cuelga del perchero de la entrada guarda unas cuartillas, el bolígrafo, el dinero y sus gafas. Coge la llave de la habitación, se para un instante para mirar la habitación antes de salir, y cierra de un portazo. -Buenas noches, ahora vengo Mateo -Helena dejó caer bruscamente la llave sobre el mostrador de recepción, saliendo rápidamente del hotel. -De acuerdo, señorita, buenas noches -contestó Mateo. Al aire. Cruza la calle hacia el bulevar, dirigiéndose a la terraza del hotel. Su mirada busca una mesa libre. El bulevar estaba más repleto de lo que imaginaba. Por fin encontró una mesita vacía junto a otra donde dos hombres vestidos con corbata, se llenaban de papeles, junto a un par de jarras de cerveza. Hablaban acaloradamente sin parar, asi que supuso que no le darían la lata, "o eso espero", pensó. Se acerca a la mesa y se sienta de espaldas a ellos. En ese momento las voces de aquellos hombres se apagan repentinamente. "Lo que me faltaba, hoy no, por favor" pensó asustada. Pasados unos interminables segundos, los dos hombres vuelven a charlar atropelladamente. No pudo evitar escucharles, pues hablan sin reparo, en un tono brusco y fuerte: Negocios, dinero, mujeres. "Qué aburridos son estos ejecutivillos agresivos". -¿Qué va a tomar? -la voz del camarero la sorprendió por la espalda. -Un café solo con hielo, en vaso grande, y póngale un chorrito de crema de orujo, por favor. Mientras el camarero se retira saca el tabaco, el mechero y sus cuartillas. Pone el cenicero encima de las mismas, no sea que el viento quiera robarle de nuevo sus palabras, y su mano, armada del bolígrafo, se acerca sigilosamente al papel. "Querido Julián:" Su pulsera repiquetea sobre la mesa metálica. Los hombres callan de repente. "Mierda". Fastidiada por las llamativas pulseritas, pensó para sí que todo lo que la rodeaba sonaba, todo hablaba, todo crujía, que todas las cosas y las personas que la rodeaban parecían tener mucho que decir, incluso sus propias pulseras. Todo el mundo, menos ella. Y su mano se paralizó, muerta de miedo. -Perdone, ¿podría darme fuego? -lo que faltaba, uno de esos tipos se atrevía a pedirle fuego. Helena miró de reojo a la mesa de aquellos tipos. Su cenicero estaba lleno de colillas. "¡Qué desfachatez, que forma tan torpe de ligar!" pensó enfadada. Sin mirar al hombre a los ojos le acerca en silencio el mechero. Escucha el chasquido de la piedra y una bocanada de aire. No. No pensaba regalarle ni una mirada ni una sonrisa. -Gracias. -No hay de qué -contesta en tono seco y distante. De nuevo suena la silla metálica detrás suya, al ser arrastrada cuando el hombre toma asiento. Silencio. Los hombres vuelven a su conversación. "¡Menos mal!" suspiró aliviada. Bien, de nuevo el papel, ahí delante, en blanco. Acercó temblando su mano. - "No, no puede ser, otra interrupción, es increible" -. -¿Podría darme algo, por favor?. Un mendigo de aspecto joven, de rostro delgado, vestido con un pordiosero y enorme abrigo, extiende hacia ella su mano: Una mano seca, arrugada y sucia. Aquella mano no temblaba; no se movía; parecía más bien que la estuviera señalando. Entonces Helena dió un respingo. El mendigo la miraba fijamente a los ojos. Y su mirada era totalmente inexpresiva. -Lo siento, estoy pelada -responde azorada, girando la vista. Pero aquella mano sigue allí, estirada. Aquella mirada sigue observándola. "Joder "pensó," no me lo voy a despegar en todo el rato". -Deja en paz a la señorita; toma, yo te doy algo, márchate -la voz que dice esto es la misma que le ha pedido fuego un instante antes. De repente, se escucha la voz del mendigo, bien clara y serena: -Hijo de puta -dice el mendigo mirando a los ojos del hombre. Sin moverse, sin inmutarse. Estupor en los ojos de Helena, que no pudo evitar girarse para mirar asombrada. -¿Como dices, fulano? -chirría la silla metálica y el hombre encorbatado se levanta- ,repítelo otra vez si te atreves, anda. Helena no podía dar crédito a la escena. El hombre de corbata llevaba la camisa remangada y parecía bastante corpulento. El mendigo parecía un canijo a su lado, un desgraciado y pobre despojo. Pero sin embargo el mendigo no se movía. Miraba fijamente al hombretón, aprentando en su puño cerrado las monedas que el hombre le había entregado. -Hijo de puta -repite muy despacio y claro el mendigo. El hombretón se acerca a él rápidamente con el puño levantado, cuando en ese momento un chillido agudo y contínuo sacude el aire, al mismo tiempo que un golpe violento, metálico y grave, se extiende atronador por el aire. "¡Dios mío!". Helena, atónita, empujó de un golpe su mesa al girar bruscamente su cuerpo, asustada. La mesa donde se sentaban los dos hombres de negocios se encuentra aplastada. En el suelo, entre cristales, papeles y sillas tiradas, yace el compañero del hombretón. Sobre él, un desfigurado cuerpo toma una imposible postura, como si se tratara de una marioneta abandonada. Ambos se encuentran inmóviles en el suelo, encharcados en sangre. Tan solo sigue el mismo histérico chillido agudo que corta la respiración. A Helena le entraban unas ganas tremendas de girarse hacia la mujer que gritaba para darla de bofetadas y callarla. Sus ojos bailaban locos sobre la escena. La gente la empujaba, arremolinándose alrededor de la doblada mesa, de los cuerpos caídos en el suelo. -¡Un médico! -gritaba alguien. -¡Que alguien llame a una ambulancia! -gritaba otro. En medio del caos, Helena buscó con la mirada al otro hombretón y al mendigo. Asombro en sus ojos. Habían desaparecido. Se levanta despacio de su silla olvidando en la mesa sus cuartillas, las pulseras y el boligrafo. Tiembla sin parar. Sólo deseaba regresar a su asqueroso, aunque repentinamente querido, cuarto. Helena cruzó a toda velocidad la calle para entrar en el hotel. Mientras cruza la calle, el viento empuja las cuartillas abandonadas sobre la mesita de la terraza. "Querido julián:" Sin más palabras, la cuartilla vuela por el aire hasta posarse casualmente al lado de la persona que, como una marioneta rota, yace sobre la aplastada mesa. Miguel Ángel W. "Mawey" 1 de Julio del 2004 ® 12/02/2005 01:59 MIL HORAS DE AZAR. 4EL BULEVAR Dos hombres sentados en la terraza, en corbata y con la mangas remangadas, con sus chaquetas colgadas en el respaldo, charlan entre papeles del trabajo y cervezas sin apagar, encima de la mesita de metal. Basado en el relato que Chéjov nunca llegó a escribir, 12/02/2005 02:01 Relato "El recluso"Estimado juez: Han pasado algunos días desde mi arresto y deseo exponerle mi caso de nuevo, porque me niego a rendirme. Estoy convencido que esta vez se revisará mi causa y se hará justicia. Todo comenzó aquella noche de nieve, miedo y alcohol. Entonces en la trinchera alguien gritó: -¡A donde va ese valiente!-. Un soldado, sin más ropa que sus botas y como armamento su cuerpo, corría desnudo por la nieve hacia el frente enemigo, gritando -¡Viva la libertad!-. Mis ojos vislumbraron asombrados cómo dos individuos vestidos de blanco camuflaje corrían tras él, agitando entre sus manos algo que parecía ser una bandera o una camisa blanca, mientras le gritaban para que regresara. Mi mente pensó rapidamente: Era el todo o nada. Mientras un compañero atacaba en un acto de heroismo inenarrable, otros pretendían rendirse. Amartillé mi subfusil y vacié mi cargador sobre los traidores y después salté de la trinchera, lanzándome a la carrera tras los pasos del valiente compañero. No temblaron mis piernas al cruzarme con el enemigo mientras huían tomando nuestra retaguardia. Al fin conseguí alcanzar las líneas enemigas, no sin antes llorar al cruzarme con el cuerpo sin vida del heróico compañero. A su lado se encontraban también los cadáveres de los traidores que intentaron detenerle. Si después nuestro ejército se rindió y perdió posiciones, no pueden culparme por ello. Siempre he sido muy consciente de mi valentía, y a ella soy fiel tanto como a mi país. No es justo por tanto, que mi propio gobierno me retenga prisionero en esta cárcel tan sombría, sin reconocer mi valor. Espero que esto sirva para que usted ponga fin al lamentable error cometido en mi persona. Esperando de nuevo noticias suyas, se despide su más fiel servidor y cumplidor con la patria. (Una de las muchas cartas almacenadas en las dependencias de una penitenciaria militar, dirigida al Coronel de Prisiones del Pabellón Psiquiátrico, y escrita por un prisionero capturado al ejército enemigo, el cual lleva recluido diez años después de finalizada la contienda) Miguel Ángel W. "Mawey" 13-XII-04 12/02/2005 02:02 PESADILLA EN INTERNETDos por tres fueron cuatro y cuatro por cinco nueve! !Que estrés, suena el pato! Mi corazón helado, se mueve y pulso al revés el teclado. Mensajes muertos ahí clavados, pidiendo auxilio, fríos como nieve. Resbalan mis pies y casi me mato. mis torpes dedos no aciertan mientras veo un nick llorando, breves palabras de un triste retrato. Me inundan miles de ventanas y siento que dentro de mí llueve. Despierto solo y sin ganas, dormido sobre el teclado en mi cuarto. M.A.W. 2002® 12/02/2005 02:20 BAÚL![]() En el baúl, mis recuerdos, emociones y cantares, duermen un poco revueltos, esperando que les llame. En mis brazos, con afecto, los he guardado en mi nave, engarzando sus acentos para ser mi voz su llave. Compartieron mi secreto unas pocas amistades, mis familiares, mis versos, y las olas de mil mares. Deseosos del tesoro los fantasmas del romance, al asalto y sin decoro quisieron robarme el aire, cercenaron los cerrojos mis espejos y cristales, entre risas y alborotos. Solo encontraron vacío, pues mi tesoro me espera en un islote perdido. Mi única musa, sirena, es quien guía mi navío entre versos a su vera. No me quiere retenido sino libre como el mar. Y más allá del olvido regresaré al navegar con mi baúl conmovido, abierto sobre su arena. En su interior escondido mi corazón de galerna, bebe los vientos por ella por su amor sobrecogido. M.A.W. Enero 2004 ® 12/02/2005 02:30 JUNTO A TU ESCAPARATE![]() Descubrí tu corazón de escaparate al sentir tu desnudez y mi vergüenza en el parque donde fuera yo estandarte cual monarca coronado de pobreza. Me llenaba de silencio al contemplarte deleitado por tus formas, por tu ser, inventando una caricia y provocarte la sonrisa en unos labios de mujer. Cada día me alzo en vuelo por besarte mientras vuela mi paloma junto a ti, y al posarse regresando sobre mí, me relata tus deseos de fugarte. Para muchos eres sólo un maniquí sonriente y una dulce acompañante sin saber que tu tesoro vive y late, un cristal de corazón como el rubí. Ni siquiera puede el frío en ese instante ayudarme a retratar palabras bellas que te cuenten como siento, con mis huellas y mi aliento, mi deseo de tomarte. De tenerte confidente y aún amiga, convertida en mi mujer y yo tu amante, reviviendo junto a ti mi ajada vida y volver a ser contigo caminante. Cada día con rubor y avergonzada ves mis manos tiritar siempre celosas al ser otras las que visten a mi amada mientras danzan por su cuerpo, mariposas. El telón, verdugo acero de mis noches, corta al fin con tajo limpio tu mirada, y la luz de la farola es un reproche recordándome en mi sombra congelada, Que yo vivo en tu cristal de escaparate en el centro de tu parque abandonado, como estatua que se muere a cada instante sin tu espejo, sin tu imagen, sin reflejo, cada día, sin poder siquiera amarte. M.A.W. Diciembre 2003 ® 12/02/2005 02:33 EL YATE VALE![]() (Para una amiga que siempre decía... ya te vale) Entre olas de bravas palabras barcos repletos de sentimientos, ante la fuerza de los vientos, arriaron del corazón sus velas. Pero un frágil yate pequeño y bravo, decidió partir del puerto de tu boca, sin rumbo fijado, la brújula loca, a navegar con arrebato y sin miedo. Y en su navegar, porte de sabor marinero, sus velas repletas de aliento sincero, yo quedé atrapado libremente prisionero. Su rumbo perfecto, señalaba mi puerto. Y viéndole navegar me bastó para saber que junto a ella navegaba mi secreto. Ahora creo que a su lado existe el cielo. M.A.W. 15 de Enero 2004 ® 13/02/2005 19:42 ENRIMADA DE SOMBREROSENRIMADA DE SOMBREROS Ese viajero en la fonda donde vigila y trasnocha con la moza en la panocha, es el mejor, es la monda. Con su voz profunda y clueca asonante y pedorreta, como fiera metralleta lanza...nada rima, meca! Su orgullo crece cual gola tapando esa cosa fea que susurra y serpentea, grifo de versos con cola. El Proper le tiene tirria, no por su rima pedante: Por su calva consonante con sus escritos de birria. Cocina guisantes ricos, enrimadas de sombreros, y refritos muy verseros, palabras llenas de picos. Tiene un gran pico de loro, puede rimar facilmente su "mente" con "impotente" y "toro" con "enamoro". Pero no le des un cobre: Déjale que se divierta como un moro de reyerta, que de celos él no es pobre. M.A.W. Noviembre 2004 ® 13/02/2005 18:02 NAÚFRAGO![]() Entre tintadas olas sobre papel mojado, en mi triste velero, navegué a la deriva, sin corazón, sin rumbo, sin mástiles ni quilla; En mi proa, la esfinge de mi puño cerrado. Por el cielo vacío, el rencor me llevaba con las cartas marcadas por verdades erradas, sin más tripulación que mis necias miradas; Empujado por la ira, mi barco naufragaba. Entre negros presagios el ardor me guiaba por rincones oscuros, por mil extraños puertos, y apostando mi vida perdí todos mis sueños; Así, sin darme cuenta, mi barco naufragaba. El tornado furioso me envolvía y giraba, engañados mis ojos por sus luces y rizos, el dolor me alejaba, perdido y sin destino; No supe comprender que mi alma naufragaba. Hundido sin remedio en la violenta Nada, perdido sin las manos que fueron siempre playa, en mi niebla su faro iluminaba mi alma: El calor de un volcán en la piel de mi amada. Quizás al embarcar en semejante viaje no medí la distancia de mi orilla a tu boca. Quizás se muera naúfrago, conmigo, este mensaje; Pero quiero intentar nadar hacia tu roca aunque en tu corazón se estrelle mi oleaje. M.A.W. Diciembre 2003® 13/02/2005 19:45 MORUECOEs su susurro la sierpe, sólo son sombras su cuerpo, nunca te viene de frente, y desliza su veneno entre toda la simiente. Su mirada agazapada se curva sobre la presa. Sagaz, de aviesa palabra, es el rumor que se eleva surgiendo desde la nada, humo cobarde que acecha. Esa fuente que ponzoña el nacimiento sincero de una lágrima que roba ensuciando el ojo ajeno. Cocinero de carroña, su repertorio completo con deslealtades de aroma a basuras y desechos. Canta ladrando ironías para engañar a su dueño esperando, sin fatiga, la caricia en el trasero. Atrapa la mano amiga entre sus fauces de perro y su corazón de ortigas. Caminante de la envidia, soldado del mal deseo que provoca cualquier lidia por la revancha del ego. Jorobado por el peso de tanta inútil medalla, ganadas en mil batallas provocadas por sus celos. Pintor de ciegos reflejos apagando otros espejos, inflado por el despecho que rebota sin gracejo. Adiós trepador infiel, cobarde, sombra sin frente. En el zaguán de mi mente, barreré presto tu piel. M.A.W. Noviembre 2003® 13/02/2005 21:23 MI MANO MENDIGA![]() Labraré con paciencia los campos de tu vida sembrando con piedad las letras y la ciencia. Templaré la verdad que marque tu existencia forjando con valor tu fuerza contenida. Brillarán tus pupilas del reflejo valiente de palabras sinceras, como flechas sin ira que persiguen certeras el rumor, la mentira. Romperás tus cadenas, renaciendo silente. Mi pasión sembrará de razón tu simiente, crecerás orgulloso, como fruto que espiga aguardando su siega, mientras sueña su vida. Cuando tu corazón se despida de frente, estrecharé tu mano, con la mía mendiga, como última lección contigo compartida. M.A.W. Noviembre 2003® 13/02/2005 19:52 A UNAS PIERNAS INFINITAS [Plagio a Quevedo por "Érase un hombre a una nariz pegado"] Era dama de piernas torneadas, dos estelas creciendo enredadera, serpientes de una madre posadera, eran columnas de oro repujadas. Dos látigos de amor bien engrasados, dos sendas infinitas de lascivia, eran los cascabeles de la envidia, dos imposibles trazos dibujados. Eran dos naves llenas de perfidia que a Venus me llevaban abrasado, corriendo como toro hacia la lidia. Eran dos escaleras de granito, peldaños de erotismo calculado, elevando mi cuerpo al infinito. M.A.W. Noviembre 2003® 13/02/2005 19:55 ¿SERE DIOS?![]() [Poema Nº -0,9999....] Soy el límite oscuro de toda altanería dándole al infinito, sentido en mi cociente: Por denominador, mi enorme y basta mente; en el numerador, mi gran pedantería. Tiendo siempre veloz y raudo al Infinito, ayudada mi Mente por mi gran lapicero. Es este mi Uni-Verso, donde solo requiero a mi querida pluma, que a nadie más invito. Atrapados en él, mis grandes sentimientos nacen encadenados a causa de la métrica, peinados con mi rima, agonizante y tétrica, cargando mis estrofas de pesados lamentos, y mueren resentidos siempre que los integro, como Dirac sumó la Nada con acierto. Mis queridas metáforas desfilan como un muerto: Versos marcando el paso, ritmo marcial y negro. Mis estrofas atacan al mismo son pausado, recitando al unísono mis disparos de muerte. En mi encefalograma se refleja su suerte: El trazo horizontal y plano de un finado. ¿Acaso seré Dios? En esta Incertidumbre de la Omega y Alfalfa, me releo y me pierdo cuando nunca distingo entre envidia y deseo. Menos mal que mi pluma sabe avivar mi lumbre: Gran prestancia y frescura, simpatía y finura. Ella, mi admiradora, mi amiga y perra fiel, me señala el ajeno rastro con su cincel, y su sutil mirada tan afilada y dura me relata sumisa con gran arte y salero todo lo necesario para poder juzgar (juego donde los dioses solo pueden jugar), pues soy Dios y al sumar con mi gran lapicero sumo siempre lo mismo: Uno más Uno, Dios. Pese a mi enorme pero limitado cociente tengo a mis versoldados, y tengo suficiente: En mi Basto Uni-Verso, nunca cabremos dos. M.A.W. Diciembre 2003® 13/02/2005 21:22 EL AMOR Y LA AMISTADMe has pedido un poema sobre amor que se apague tornado en amistad, disfrazado de gran sinceridad este gesto cobarde y sin valor. En tu piel, ¿sientes frío o mi calor? En mis ojos, ¿ves luz o soledad? En el alma, ¿pasión o levedad? Y mis besos, ¿se apagan sin ardor? A este amor le sobraba tanta rima que murió de silencio y necedad, sin caricias, sin besos, sin color. Tu alegría brotó sobre la cima que encierra bajo tierra, sin piedad, mis recuerdos, tu amor y mi dolor. M.A.W. Diciembre 2003 ® 13/02/2005 20:00 MI HERMANORefugiando mis manos de cristal me hiciste con la fuerza del acero curando mi dolor de pedernal para izar de mis hombros el madero y borrar de mi vida lo infernal. Tu sabes bien amigo verdadero, cómo nuestro reloj suena a final, cómo la vida huele a vertedero, cómo el alma se desangra en canal. Pero mostraremos al mundo entero que nuestro mismo destino fatal será luchar por lo único certero, que aunque tuvimos niñez de cristal nuestra sangre se forjó de acero uniendo nuestro principio y final. Que mi hermano fue siempre sincero cargado de ilusión boreal, que conoció el puñal traicionero y también el amor desleal. Y será ese momento en que quiero regalarte mi mano leal para esconderte en mi burladero parando mi corazón tu mal. Porque serás mi hermano y te quiero, y no te soltaré hasta el final. M.A.W. Enero 2004® 13/02/2005 20:01 EN EL CANTO DE UN LIBREROEnvolvió sus poemas entre rimas empeñando su nombre por fortuna, y con lindos ribetes de la tuna enterró sus metáforas en simas. Sus lectores son fieles del halago que su fama ha comprado por dinero, y su libro contiene muy altanero su reflejo encharcado como pago. Su intuición ha crecido muy certera demostrando su crítica tan fiera que desdeña cualquier otra belleza. Morirán sus poemas de tristeza en el canto olvidado de un librero que acaricia el poeta, por dinero. M.A.W. Enero 2004 ® 17/02/2005 21:21 LA NIETADALlegó la capitana con tres bravos piratas surcando el ancho mundo sin miedo alguno a nada. Aunque era de juguete, su espada era afilada: Eran los más temidos por todas las fragatas. Tres soldados guerreros, de la Invencible Armada, soltaron por su boca mil valientes bravatas, defendiendo su cofre repleto de hojalatas y un trapo de cocina, como bandera izada. Se esconden seis princesas entre las cuatro patas bajo una enorme mesa de roble amurallada: Defienden sus muñecas, sus chuches y patatas. Alientan con arrojo a su triple soldada, los bucaneros huyen cobardes como ratas, mientras la abuela corre tras ellos alocada. M.A.W. Diciembre 2003® 17/02/2005 21:24 ATREVIMIENTOHace ya tiempo desnudado de lamentos apagué nuestros temores poco a poco, con mis versos. Cuando los hice para algunos fue tormento el reptar por los alcores de mi corto entendimiento. Y sin embargo en mi lienzo gris, recuerdo que tracé con mis colores mis mejores sentimientos. Porque no quise, inundarme de silencios, de mentiras y rumores, encerrado por mis miedos. Al intentarlo, puse el corazón en ellos, y con ellos mis pasiones, una mujer y mis sueños. Y solamente, cuando ella habite el firmamento enterraré mis poemas, mezclando mi lluvia y su arena esparcidos a su vera. Y a su vera, mi atrevimiento. M.A.W. Enero 2004® 17/02/2005 21:25 GASEOSOS Y AVISPADOSHay acólitos que saben bucear para encontrar el tesoro gaseoso que su artista tan querido, muy ocioso, un buen día dejó escapar en el mar. Otros llegan como moscas a la miel, y regalan con lisonjas los primeros, la gran obra de tremendos chapuceros: un colgajo con dos clavos en un riel. Y entre gases y colgajos tan ajenos, avispados ladronzuelos sin rubor roban frutos que otros siembran en su huerto. ¡Qué profundos son sus versos, tan amenos, que un pillastre ha rimado sin pudor intentando que no huelan tanto a muerto!. M.A.W. Febrero 2004® 17/02/2005 21:26 NO FUE AZARHe mandado una paloma para que busque al azar entre mis sueños, tu aroma que me deje recordar. Le he suplicado a la Tierra que me permita soñar que tu lazo es una estela y tu sonrisa mi hogar. No he parado de rogar para saber donde anidas a las estrellas y al mar, para mirar tus pupilas y saber que no fue azar, que se unieron nuestras vidas un instante, para amar. M.A.W. Enero 2004® 17/02/2005 21:28 CUANDO TÚ NO ME VES![]() Puedo sembrar la Tierra con un sueño, y en la Luna pintar la primavera, floreciendo a tus pies. Puedo robar el Sol del firmamento y tejer un vestido con estrellas aperlando tu piel. Puedo sembrar de rosas el desierto, y que el viento sacuda su pereza para darte un vergel. Puedo escribir los versos más certeros en las alas de un pájaro que vuela sobre un mar de papel. Pero no quieres hadas en mis cuentos, ni aventuras con príncipes que sueñan con un cielo al revés. Solo quieres eterno nuestro encuentro, sin relojes que apaguen la belleza de la llama y tal vez, acoger en tus labios mis deseos, despertando tus ojos a mi vera, y un guiño en la vejez. Porque no valen nada estos momentos, y mi magia es otoño en primavera cuando tú no me ves. En tu ausencia, mujer, pierdo el aliento, se convierte mi fuente en piedra seca y fallezco de sed. M.A.W. Enero 2004® 17/02/2005 21:30 FATUOSVersos fatuos de una misma mirada que surgieron viajeros para labrar la quimera de plata que forjó mil deseos de cadenciosas palabras pintadas. Unidos por la pasión como clave para ser el conjuro que libere el corazón y que cante para no morir mudo ante un mundo de razón que no late. versos danzando mil sueños distintos de un aliento marcado por los acentos de un único ritmo, y su ritmo empapado de tormentas, huracanes y abismos. Versos estrechamente encadenados por la misma quimera, en la vereda quizás olvidados, sois el alma sincera de la Poesía, y sus enamorados. M.A.W. Febrero 2004® 17/02/2005 21:31 DESPEDIDA EN LA MAR![]() Rompiendo los azules su silueta, como un árbol mimado por las olas, soñando que abandona la caleta, su corazón anclado llora a solas. Entonando tañidos con sus cuerdas, arrullando a sus mástiles y velas, se mece entre las horas y bosteza. Pero al alba despierta enfurecido y entre gritos, sirenas y silbidos se triplica en altura enardecido, rodeado de níveos bramidos, el cántico furioso de su aliento. Hace una reverencia por babor saludando educadamente al viento, hace un guiño a la tierra con fervor pues ella ha recubierto su deseo, e inflamadas sus velas sin pudor zarpa el navío, rey del firmamento. Las alas cubren raudas todo el cielo, pues no quiere llorar al descubierto. Los marinos contemplan en silencio, sus altivas mujeres en el puerto. Han bebido del cáliz en secreto y con la mar comparten su tormento: Que sus maridos quisieron amar un efímero amor en tierra firme y otro eterno en los abismos del mar. M.A.W. enero 2004® 17/02/2005 21:32 PERDERTENo supe que sentiría al perderte O quizás es que no quise saberlo. Te fuiste llorando y yo como inerte, Engreído y ciego que no supe verlo. Pero la verdad llegó lentamente. En frente, tan sólo tu carta abierta. Rendida al llamar llorando en mi puerta Decías "adiós" con tu firma ausente. Esperando en mi soledad incierta Revolví el baúl de mis sentimientos, Encontrando mi gran miedo a perderte. Mirando mi estancia vacía y muerta Aprendí que sin ti aquellos momentos Sabían sólo a necedad y a muerte. M.A.W. Febrero 2004® 17/02/2005 19:00 REFLEJOS(Para Luis Gómez) Escribe la mar sin cesar tus poemas en la arena rompiendo a llorar en ella, porque no quiere morir sin sentir de nuevo tus huellas. Sólo ella ha medido la fuerza de tus poderosas palabras, tendida inocencia en la orilla, teñida de cal y de sal. Los versos emigran por Huelva -pájaros de agua, pájaros de fuego-, posando su vuelo en tus manos. Tienen las plumas cansadas de tantas sonrisas sin labios, más ellos siguen la senda que un alma callada y sincera ha trazado en la tierra. Volverán a surcar los cielos los azules, verdes y pardos, los colores de tus versos, volverán a su altar, tu tierra, Porque Huelva conoce el secreto de cómo en silencio el poeta le peina a la mar sus reflejos. M.A.W. 23 de Febrero del 2004 ® 18/02/2005 23:00 EL AMOR NAVEGABA![]() Inundando el cristal de mi noche apagada eras luz y sonrisa, sosteniendo sin prisa la Luna con tus manos sobre mi madrugada. El amor navegaba montado en pinceladas de susurros y sombras surgiendo como fuente cada noche, borracho de besos y miradas. Trenzamos una cuerda de sueños y canciones, para escapar del miedo que escondía la aldaba, escapando muy lejos de velos y prisiones. Nuestros labios y manos surgieron cocineros, amasando el silencio; y caricias y besos navegaron tornados en torpes marineros. Aún descalzos los dos, no sentiremos frío mientras nos alejamos sin decirnos adiós, cuando el alba nos llene de razón y rocío. Aunque el miedo, celoso, buscará el corazón, volveremos tú y yo, enlazadas las manos, renovando de nuevo nuestra vieja ilusión. M.A.W. Marzo del 2004® 18/02/2005 19:05 A UN POETA DE MADRID A UN POETA DE MADRIDEntre miles de casas estrelladas sobre un mar que no sabe de ilusiones, entre prisas, relojes y ensaimadas en un café de asfalto y empujones, se despierta un poeta. Donde las lágrimas son primavera por el polen caduco de ambiciones, donde no existe pauta verdadera sino un Metro vestido con cartones, vive solo un poeta. Un poeta que vive entre peñascos caminando sin prisa por los charcos, componiendo sus versos en los marcos de ventanas y coches entre atascos, extrañando un poema. Un poema que quiere ser eterno y volar por sus cielos y pinares, y pintar su ciudad de azules mares, redimiendo al poeta de su infierno. Esta calle sin placa, sin su nombre, sin estatua, tendrá una sola acera con sus bancos labrados de madera, con poemas escritos por un hombre. Uno a uno podrán seguir los lances los amantes, los viejos y doncellas, de un poeta que graba con sus huellas madrigales, sonetos y romances. M.A.W. 27/03/04® 18/02/2005 19:07 A LOMOS DE TUS PALABRAS A LOMOS DE TUS PALABRAS Aléjate, que temo tu existencia, que el viento no susurre más tu nombre. No cantéis trovadores más leyendas centenarias de altivos infanzones que yacen sus pasiones bajo piedras. Aléjate, que muero entre razones, prisionera mi infancia de diamantes y engañosos relatos de pendones, de hidalgos caballeros ambulantes, de montura feroz, de gran espada, matando por lealtades muy cambiantes. Al galope la vida me ha enseñado a fundir en el fuego todo sueño, y en el alma mi fruto se ha secado, por un presente lleno de lamentos. Alejaos, cuentistas, trovadores, dejad de regalarme el firmamento; Callad meigas, poetas, soñadores, que sangra por mis poros tanta hazaña, y con los cánticos de vuestras voces me marchito temblando siempre al alba. Aléjate que el miedo me recuerda esas hojas ajadas de mi infancia. En la perenne niebla se aposenta tu sereno castillo de silencios, sin espadas, sin lanzas y sin levas, de conjuros y mágicos momentos. No naciste infanzón ni eres monarca, sino hidalgo del Norte y caballero, guardián de los poemas sin morada, escudo de palabras contra el fuego por un río de versos y de plata. - Permíteme que amarre mi velero al valor que presiento en tu mirada. No abandones mi mano en el invierno, aléjame del yunque y de la espada, regálame el valor que ya no tengo, enciende la amistad con tu palabra, y la sed que me quema cual infierno temblará con los versos de tus llamas. Me verás en la senda, fugitivo, cuando apague la vela de mi vida, muriendo en la cuneta cual mendigo. Me acogerás, amigo, con presteza, con calor, envolviéndome en tu abrigo. En ese último instante de pureza entiérrame pegado a tu castillo, y protege aquel último recuerdo de los falsos hidalgos y de pillos, de siniestros profetas y sus credos. Siembra junto a mi tumba algún poema y guarda la memoria de mis sueños, a salvo entre tus versos, centinela. M.A.W. 19 de Abril de 2004® 18/02/2005 19:23 TRINO![]() Si pudiera volver sobre mis pasos convertido en un pájaro, llevaría mi trigo a tu boca, buscaría ese nido donde duerme el amor escondido que sembraste de rosas. Qué fue de aquellos trinos, de tus vuelos rasantes, de todos tus frenéticos picados que alumbraban de besos cada instante. Qué fue de aquel suspiro incontrolado, del batir de tus párpados y volar con los ojos cerrados, de aquel cielo que tú dibujaras al calor de tu libre deseo, descendiendo por fin a mi lado. Todas aquellas cosas tan hermosas florecerán en otros corazones, y serán el refugio tus alas donde escondas el alma, te eleves y regreses soñando. Y mientras por los cielos y los prados, los vuelos, los picados y los trinos, las caricias, los besos que recuerdo y yo mismo, te buscamos. M.A.W. 14 de Abril del 2004® 18/02/2005 16:45 NO NACISTE![]() Te perdiste entre mis sueños de montes y prados verdes, sobre una nube sin dueño en su regazo de nieve. Arrancado de mis besos fuiste ángel de alas breves: tú en el cielo, gris y leve, y en mí, un vacío eterno. M.A.W. 27/03/04® 18/02/2005 19:27 VERBO Y MUERTE![]() (palabras para un asesino) Romperás esculturas y cristales, caricias y ventanas. Callarás alegrías, despertares, canciones y miradas. Regarás de inocente sangre mis calles, de eterno negro el alba. Quemarás la cosecha de mis padres, sus brotes y esperanza. Pintarás con la muerte tus verdades, Pero nunca podrás con tu guadaña segar nuestra palabra. M.A.W. 11 de Marzo del 2004® 18/02/2005 19:29 VALOR![]() (Dedicado a mi hermana Ana Isabel) I. Despedida No recuerdo cuando comencé a coleccionar mis cicatrices en el corazón. Quizás aquel día que lloré, alejándome de mis raíces llena de pasión. En el último abrazo mezclé sonrisas y recuerdos felices, tristeza e ilusión. En aquel gesto necesité valor para esconder los matices de mi corazón. II. Valor Valor cuando no puedes curar y sufres al ver sus miradas de reproche y resignación. Valor para atreverme a cruzar desiertos de almas ulceradas entre tanques y perdición. Valor para enfrentarme al terror y bajar mis manos alzadas creyendo no ver más el sol. Valor para alzarte en el dolor de la miseria, enfurecida entre balas, muertos y alcohol. Y en este abismo donde la muerte se recrea, te busca y te acecha, te regala un boleto sin suerte. Aquí donde crece la tristeza, donde apesta a muerte y soledad, de lenta y moribunda belleza, en el paraíso de la orfandad supe del valor en su grandeza de amistad, de cariño y lealtad de muchas manos llenas de fuerza y vacías de pan y de paz. III. Regreso Volveré de nuevo perseguida por mil pesadillas a tu puerta con la misma cicatriz abierta. Regresaré de nuevo a mi hogar, y sólo tendré miedo al notar en tu mirada mi humillación, cuando las gentes que conocí serán anónimos para ti, números muertos por la razón. No sabrás donde obtuve el valor, pero tengo lleno el corazón de guiños y gestos de belleza, de palabras de fuerza y amor, de manos luchando con pasión, robados al llanto y la pobreza. Ese será mi único equipaje cuando mi corazón quede mudo mirando la otra orilla del mundo y comience de nuevo mi viaje. M.A.W. Abril del 2004® 18/02/2005 17:48 CABALLERO DEL OLIVARCABALLERO DEL OLIVAR (Dedicado a los poetas de Jaén) De palabras una fuente en Jaén brota del alma, resbalando por su frente siendo río, siendo calma. Olivar que el verso labra, sembrador de humilde cuna, es tu alcázar la palabra en tu tierra tan moruna. Caballero sin espada, de tan hermosa montura que la rima es su alborada y la prosa su cordura. Del señor y su pisada conociste la amargura de la siembra requebrada en tu tierra seca y dura. Caballero sin espada del olivar, de armadura de mil palabras labrada: Has sembrado la hermosura en tu tierra tan amada con romances y dulzura. M.A.W. 6/03/04® 18/02/2005 17:34 SOL CALLADO SOL CALLADOPor la noche el acero, disfrazado de frío, crece en mi corazón. Disfrazada en la bruma, pinta de gris el río la Luna, sin pasión, oscura y sin fervor. Se refugia en mis ojos el rocío congelando la voz. A mi vera la vida, reflejando el hastío del olvido de Dios, se quiebra sin calor. No crecen mis raíces bajo tierra, regadas de rencor. Una herida que surca la frente y nunca cierra, forjado sin ambición, de barro, mi valor. Tus labios me condenan, apagando mis velas con el sello del adiós. Un velero sin rumbo, en tu orilla encallado, el silencio al timón y por quilla el temor. Si en el cierzo encontrara un beso alado, olvidado en los labios de tu mar congelado, lucharía entre abismos, robaría al invierno primaveras, si con eso pudiéramos ser otra vez los mismos. Y entonces, sólo entonces, dejaré de buscarte, Sol callado, y mi sombra pronunciará tu nombre para seguir soñando. M.A.W. Abril 2004® 20/02/2005 17:36 MIS TORMENTAS Y TUS VIENTOS MIS TORMENTAS Y TUS VIENTOS¡Cuántas lluvias y tormentas bebimos juntos! Tantas horas nuestros cuerpos, intensamente cosidos el uno al otro, con el murmullo de nuestros labios, formando una sola fuente. Ahora soy peregrino, buscando un charco donde saciar mi vacío con el color de mi lava y tus volcanes, enamorado del aire, de tu reflejo, de tu valor. Si los recuerdos me permitieran volver, rescataría de nuevo aquel calor que tú y yo vimos crecer, para tender un puente sobre el dolor, hacia el amor. Y si el cielo se empeñara en retirarme todo tu aliento de nubes y sentimientos y me negara el derecho a enamorarte, dentro de mi última lágrima, como recuerdo, esconderé mis tormentas y tus vientos. M.A.W. Mayo 2004® 20/02/2005 17:38 RACIMO![]() Fue tu palabra el espejo que rescató de mi olvido aquel brillante reflejo de un breve sueño prohibido. ¡Tantos dobleces, tan viejo, abandonado y perdido! Transformado en el pellejo de mi poema dormido, falto de aliento, perplejo, murió sin haber nacido. En este pliego te entrego la flor marchita de un niño y su temblor cuando el beso quedó preso, sin cariño. Aún siendo tarde te ruego que lo desdobles con mimo y lo leas, para luego hacer con él un racimo, que sea pasto del fuego con mi recuerdo y tu olvido. M.A.W. 19 de Abril del 2004® 20/02/2005 17:39 HASTÍO![]() Nada he pedido, nada me llevo, y aunque el alma se empeñe en no borrar el rastro, no volveré. Porque todo fue aire, como niebla. Porque todo fue viento, en la marea. Porque todo fue arena sin vida, barro. ¿Dolorido? Hastiado. ¿Derrotado? Cansado. ¿Deslumbrado? Cegado al mirar siempre al mismo lado, marcadas las rodillas con tus silencios y perdones, saturado por la descarga de tu mordaz fusilería, viviendo en equilibrio sobre el filo de la cuchilla de tu mirada. No tengo miedo. No me has vencido, pues no he luchado. Tan solo retorno cansado. No es el amor, sino la vida. No es el rencor, sino tristeza que recubre mi roca de musgo sin sentido. Y mi alma se ha agotado de tanto remar, y aún así terminar otra vez ahogado. Mi mano se ha cerrado, que prefiero asir el vacío a morir amarrado para nada a tu lado. M.A.W. Mayo 2004® 20/02/2005 17:41 CASPACASPA La levedad de tu palabra, que despacio resbala, tersa, alcanzando su esencia donde empieza tu demencia. Y cuando por fin te lanzas al vacío soñando con el vértigo, enseñas el secreto de una pobre existencia, de tu lengua de látigo, de una farsa de fuego, y llueves... llueves profundo y lejos, pútrido, abandonado, Y cual abono avergonzado el tamiz de tu caspa siembra el rencor de tus versos. M.A.W. 29-4-04® 20/02/2005 17:42 ¡TOMA UN BAN POR HABLAR!¡TOMA UN BAN POR HABLAR! - En un canal me introduje para aprender a chatear. Mis palabras tan pueriles se escapaban pronto y mal y comenzaron las frases a perderse y resbalar, las ventanas malsonantes no paraban de volar, con la misma nota en clave: "tio, la bas a cajar..." - Como en la Tercera Fase me decidí a averiguar ese idioma tan salvaje tan nativo, tan vulgar: (Copio ejemplo del lenguaje:) - " Weee ke vi a cajarr" " PyTo! seeee malage" " no pues ni mearrrr" " pyton d garageee" - (como podrán comprobar el orden en estas frases es un torrente al azar. Sus nombres son importantes, el resto es otro cantar) - Surgieron letras en clave y espaninglis en un mar de ventanas, de esta calle tan absurda y singular: "Lag; ping; idle; DCC; ban;split;bot;nukear; pong;IRCop;mp3; quit;spam;host;zipear". - No conseguía la llave de este lenguaje sin par. Tragando saliva, dije: "¡Qué bien se está en el hogar!" Repetía muy parlante mi teclado sin cesar. - Y me echaron de su calle pudiendo al fin respirar. ¡Qué cojones! ya me vale, que no sabía marcar con el ratón y cerrar, y algo tuve que inventar para poderme marchar. - M.A.W. Enero 2004® 20/02/2005 17:43 DE MENTA DE MENTAComo una ínfima nube, de firme y blanca geometría, que por mi lengua se contonea juguetona, voluptuosa, alma de menta que sacia mi boca. No has cumplido tu promesa: Mis recuerdos siguen vigentes entre mis pútridos dientes, color de duelo. M.A.W. 4-9-04® (a un chicle de menta que prometía blanquearme los dientes) 20/02/2005 17:44 OCASO![]() - En la cumbre que habita el sueño, el frío tiene dueño. Una blanca sonrisa nace cuando al alba su padre alado calienta su capazo y le convierte en nombre. Y crece, grita y surge, brotando un hilo, tímido que va quebrando el monte, perdiendo perlas, rebosante de fuerza, a borbotones, muy lejos de su madre. Aún helada su sangre, fogosa corre el alma para formar su cuerpo de rocas y gargantas, tornando el pardo a verde. Y a su paso, la vida despierta orilla y baile, dejando un canto breve. Y en un remanso, siente que el tiempo se le agota, y gira bruscamente, a uno y otro lado. Y en la duda va preguntando, dejando entre los prados la huella de un monte olvidado. En su delta final se ensancha sin temor y se funde sin prisa penetrando en la mar, en el postrero abrazo de su ocaso. - M.A.W. 7 de Junio 2004® 20/02/2005 17:46 SIN TI (acróstico)![]() - Se quedarán calladas, sin sentido, inertes, mis palabras de cristal, negando la evidencia del destino. Tendré como regalo tu mirada, irreverente, guardada en el alma. Nada podrá borrar todas las noches oscuras que he pasado recordándote. Seguiré, como sigue un peregrino, orando en cada ermita sus recuerdos, yaciendo el corazón en el camino. Y aún así, amarrado a la esperanza, olvidaré la ausencia, con tu mirada. M.A.W. 9 DE Julio de 2004® 20/02/2005 17:47 QUIZÁS![]() - Quizás algún día busque tu mirada y observe tu mano pintando en el cielo la luz en la lluvia, de claras palabras. - Quizás el regalo se esconda en el tiempo y al desenvolverlo con todas mis fuerzas, igual que una flor, naceré de nuevo. - Quizás en tu voz, repose la senda que aparta mis sombras, y no tendré miedo, porque quedarán en mi piel tus huellas. - Quizás cuando mire detrás del espejo mis ojos te encuentren, y en ese momento, ya no seré yo, sino tu reflejo. - M.A.W. 4 Julio 2004® 24/02/2005 13:03 SOÑANDO CONTIGO![]() - Caricias calladas flotando en el aire, besos cabalgando raudos sobre el viento, miradas luciendo en nuestro firmamento. El amor viene, fogoso en fatuo baile. - Imagino la pasión en tu mirada, la ternura cuando en la penetración, sueño que abres la puerta de tu morada dejándome vislumbrar tu corazón. - De susurros y deseos imposibles avivamos el fuego de nuestro aliento, y con aperlado y dulce movimiento formamos dos figuras indivisibles. - juntos en el ritmo del universo, al compás marcado por tus latidos, parecemos hechos de cariño y trigo. - Hechizada por mi penúltimo beso remueves rescoldos y saltan gemidos mientras te meces y yo sueño contigo. - Una sábana a modo de cielo raso nos acoge, abrazados y dormidos al calor del amor, como único abrigo. - Fin - M.A.W. Abril 2003® 24/02/2005 13:04 Y ESO QUE LA MUERTE, MIROMEY ESO QUE LA MUERTE, MIROME - Mirome al espejo ¿Y que vime? La nada, el vacío, el espanto, resucitando de Lepanto el espectro de mi dirime. - Pero osado fui, y atrevime a reflejalla, y mientras tanto, envenenome el mismo canto que hogaño bebí, pero vime: - Vime con la muerte vecina, quitándome con gran quebranto mi voz, mi reposo y mi vida. - Mirome la muerte e ironía del destino en su propio manto tropezó, soltando mi brida. - ¡Espera a la Muerte! gritome. su abulía quiso atraparme más al fin conseguí zafarme, y eso que la muerte, mirome. - M.A.W. Abril 2004® 24/02/2005 13:23 LA MAR PRISIONERA(para Pepe y Victoria) Cuatrocientos tablones en la arena bajo un chamizo mirando a poniente, como un barco varado entre la gente, esconden los secretos de mis huellas. Es la mar prisionera, mi horizonte, quien protege mis sueños sobre tierra, refugiando en el alma de sirena de mi amada, mi cuerpo polizonte. Mi vida, convertida en escalera, se ilumina en mis horas más oscuras por sus manos, cargadas de belleza. Con su voz de mujer, tan marinera, cuando llega la noche me susurra que al final, viviré sólo por ella. M.A.W. 21-7-04® 24/02/2005 13:24 PARA....![]() PARA EL MAR DEL SUR He nadado hacia la playa 24/02/2005 13:25 Para mi madre![]() (Para mi madre, la mujer de la ventana) A media luz, tu trono inacabado te vestía de sueños y de sombras, apoyadas tus manos en el quicio del horizonte. En tu mirada surgían mil azules de la nada. En tus cristales rotos se posaba la aurora. Pero fue tu reflejo el silencioso canto que liberó la brisa, transformando la roca en agua. M.A.W. 23-08-04® 24/02/2005 13:27 DESPERTAR EN MADRID DESPERTAR EN MADRIDEn el cielo azul dormido se despierta entre amapolas, mientras vuelan mil y un gritos dibujando su corona sobre un fondo gris plomizo. Es la brisa encantadora quien, abriendo mi castillo, acaricia mi memoria, susurrando en mis oidos que he soñado con la aurora, y regreso del olvido junto al Sol, mi viejo amigo. M.A.W. 11-8-04® 24/02/2005 13:28 >¿Un kuarto? de ké- ¡Cuánta gente, con su idioma sin diploma, diferente! Se desploma de repente de la frente una coma. La k fuerte con su aroma, huele a muerte. Allá flota una tilde medio rota. - M.A.W. 19-6-04® 24/02/2005 13:29 ABISMO ESTUPEFACTO![]() Durante estos minutos me entretengo en masticar palabras y palabras para cumplir el rito de las cabras: pastar sin pretender lo que no tengo. masticando despacio paso el rato y en la boca compongo sin sentido los versos de un poema mal parido, sin levantar la testa de mi plato. Habrá quien al contarlo diga "exacto, perfecto, bien rimado y muy profundo, parece ser ejemplo de buen tacto". Más ellos no conocen de mi pacto: Me deja Lucifer pastando el mundo mientras caigo en su abismo estupefacto. M.A.W. 31-10-04® 24/02/2005 13:30 CARTA A UNA AMIGAQuerida amiga: - Aún siendo simple escorzo, contenías el brillo del candor en tus rizos frágiles y serenos. Una clara semilla de amapola crecía en ti, mujer, mientras te deslizabas por la falda del Naranco con voz quebrada. En aquel breve espacio, prisioneros del tiempo, compartimos pasillos, sonrisas y fracasos, noches y madrugadas. - Y en ese mismo espacio, crecían nuestras huellas pintando la ilusión de ser un nuevo día con sueños en las manos. ¡Cuántas veces nos salvó la sirena anunciando el final de un duro asalto, y nosotros, cansados, la sonrisa en los labios, seguíamos en pie!. - Tú seguiste avanzando, algunas veces coja y otras muda, pero siempre de frente en la batalla. Y de pronto, mi amiga, te crecieron ortigas surgiendo enredaderas traicioneras, palabras de un amigo que puso en tu pan ácimo, veneno. Y te han revuelto el alma, han violado tu nido, transformando tus lágrimas en charco tapando tu sendero entre la yerba, rasgando con sus uñas el alma de un velero. - No sé como contarle al aire para que acuda el viento que aleje con su fuerza tu eterna madrugada, tu negro despertar, que acabe con la sierpe, que saje la raiz de las ortigas, y renazcas, milagro que trastoca el otoño en primavera. Y mientras esto escribo, se consumen mis velas de rabia contenida por el miedo. Aún así, mi amiga, te espero; y mientras tanto, mi palabra será la lluvia que brote en invierno esperando que surjas como el alba mientras siembro tu yerba de recuerdos. - M.A.W. Junio 2004® 25/02/2005 01:56 BUFÓN![]() Al terminar de escribir no era escultura ese barro que a todos hizo reir, sino un viento rebozado de un bufón muy enojado ¿Qué pretende este infeliz?. Ni siquiera el cementerio, lapidario monasterio, acogió su prosa en serio. Los difuntos se negaron a guardar sitio al finado, y las tumbas se burlaron de aquel bufón confiado. M.A.W. 28-8-04® 25/02/2005 01:58 DUELO![]() Me retó a un tramposo duelo sin testigos, sin amparo. fue de insultos su disparo pero no mordí el anzuelo y murió de desconsuelo. Quedó tendido en la arena: No me dio ninguna pena enterrarle bajo el manto de mis versos, como canto para su eterna condena. M.A.W. 11-10-04® 25/02/2005 01:59 ENEMA ENEMAAl componer un poema de, por lo menos, diez versos, siempre me salen perversos con el dolor de un enema, pues al pensar algún tema siempre me pasa lo mismo: Sobre el papel, el abismo crece marrón y se ensancha, siendo al final una mancha sucia y con poco lirismo. M.A.W. 24-9-04® 25/02/2005 02:00 ESCUPIDERA![]() Solo escupes en tus versos, muy planchados y muy tersos, con mil salsas sin acentos disfrazando el mal aliento. Tu rencor descrito en prosa hiede a caca en vez de a rosa, y da pena, de horrorosa, tu vida tan envidiosa. es espejo tu palabra de un demente muy risueño que no tiene mas que un dueño, tu neurona tan macabra. Tan inútil es tu sueño de vivir como un portento, que tu lápiz es tu dueño y tu mismo un mal intento, un reflejo del empeño en cocer a fuego lento. Y aunque quemes todo el leño siempre será maliolento ese gas que mata al viento. finiqui..teño M.A.W. 28-8-04® 25/02/2005 02:02 FREGADERO![]() En tus versos has pintado -eso dices- pensamientos, en un papel enrrollado. Aunque higiénico, no encuentro más que un uso al instrumento, y por eso no los leo. Una de dos, caballero, o usted nunca escribe versos, o al finalizar mi aseo y limpiar el fregadero, se van por el sumidero. finiqui...tero. M.A.W. 28-8-04® 25/02/2005 02:03 A DESTIEMPO![]() Hoy llego a destiempo. El cielo es azul, el sol brilla, la gente pasea alegría, las risas se suben al viento, los niños invaden la brisa, las alas se baten sin miedo. Mientras caigo al suelo, a nadie preocupa mi vida, no saben que muero. Creí ser la lluvia y el trueno, terrible tormenta que grita: Tan sólo una gota perdida, viviendo a destiempo. M.A.W. 6-9-04® 25/02/2005 02:04 EL REY VAROSO- Dicen las sabias lenguas, que un famoso caballero -tenía de rey apodo-, llevado por la envidia clavó el codo al pasar un poeta muy hermoso. El cabestro calzó su serio nombre, alzó su pluma al vuelo, -casi nada-, y fue tras él con burlas como espada para romper el alma de aquel hombre. Cegado por la rabia, prepotente, intentó pronunciar "Hoy es" seguido, confundiendo la oreja con oído. El gañán se inventó muy sabiamente la palabra "varoso" de repente: Este fulano, ¿donde habrá nacido?. M.A.W. 17-9-04® 25/02/2005 02:04 EL PIOJO DEL MATOJO![]() Hay muchas clases de piojo: los hay del perro y del pobre, que pintan su piel de cobre y de liendres a su antojo. Los hay del ojo por ojo, y venganza por simiente en un rincón de la mente, que te asalta con fiereza provocando la torpeza en el andar de la gente. Está el piojo enojado que te ataca sin motivo, cuando pareces altivo porque tu pelo lavado hiere su orgullo mojado. También el enmatojado: Este sí que es peligroso, con su amor tan sigiloso, absorbiendo tus secretos con piropos y cuartetos, que luego vende en el coso. M.A.W. 3-10-04® 25/02/2005 02:06 PITÓN![]() No es usted la señora que pretende, disfrazada de versos y donaire, deslizándose musa sobre el aire, de presencia celeste que se prende. Es cierto, muy educada si parece, cumpliendo toda regla religiosa, recatada en los gestos, silenciosa, repartiendo con gusto al que merece. Mas sepa que su porte se ha enganchado dejando al descubierto larga lengua que parece pitón o rabo alado, Le aconsejo zurcir todos sus gestos subiendo el dobladillo con cuidado, no vaya a tropezar un día de estos. M.A.W. 17-11-04® 26/02/2005 15:03 EN LA POPA, BORREGO![]() El orgasmo es dificil instrumento, A veces saxofón bien embocado, otras veces un breve pito alado, depende del artista y del momento. Más es fundamental no confundir el silbo del pastor disimulado, una vez que de oveja se ha cansado, y pretende en tu cuerpo proseguir. La flauta sonaría, no lo niego, mas no serían gases lo sonado, sino arduo chillido de un borrego. Por tanto si confundes los sonidos, olvídate del rumbo hacia el orgasmo y resguarda tu popa del espasmo. M.A.W. 5-11-04® 26/02/2005 15:04 PERFECCION SIN SENTIDOComo tú, en el verde simbolismo de la aurora pintada sobre el lienzo, me transfiguro siendo mi comienzo este sutil espasmo de un abismo. Lentamente rebrotan las virtudes entre lenguas de fuego sin sentido, por azules tan muertos que he perdido los recuerdos del alma, sus aludes. Vomitando metáforas fanáticas, me invento un imposible sentimiento que fuerza a la razón mi ser violento. Como tú, sin más tildes ni gramáticas, camino despreciando todo acero con los tacones sucios de un "te quiero". M.A.W. 31-10-04® 26/02/2005 15:05 LLAMA![]() - Quien me llama -dijo el leño. - ¡El mechero! -dijo el humo. - Imposible, yo no fumo, además, soy muy pequeño. - ¡La cerilla! -dijo el fuego. - Imposible, no lo haría pues también se quemaría. Yo con ella, nunca juego. - ¡El viento! dijo la brasa - ¡Anda ya! - le respondió-, que de ti nunca me fío. - He sido yo -dijo el frío. - ya era hora - y se prendió, y el calor, llegó a la casa. M.A.W. 20-10-04® 26/02/2005 15:06 AMOR DE LAVABO![]() He vuelto por el palco, ya olvidado, en el cual hace tanto nos amamos, aquél que con las ganas abonamos para morir después abandonado. Lo nuestro fue apretón y mal sonido de carne prieta y recto maloliente. Después tú te escapaste bruscamente; buscando los desagües te has perdido. He comprado un papel de baratija, me he sentado en el trono, componiendo, mirando las revistas del momento. Pensando en ti, al final no lo lamento, pues cuando sales, siempre me sorprendo: A veces eres pluma y otras, lija. Fin M.A.W. 7-10-04® 26/02/2005 15:08 LO NEGARÉCuando la gente me mire mientras camino deprisa junto a tus versos, callado, y al verme sonrían porque piensen que tú encendiste mi vida, siempre lo negaré. Y si mis huellas vuelven a recordar la yerba donde arranqué la flor para que no muriera, la que guardo en las páginas de mi tímida primavera, siempre lo negaré. Y aunque los años me acusen por disfrazar con arrugas la sonrisa en mi rostro, y mis canas me cuenten que mantuve prendidas las brasas de aquel fuego con el viento callado de mi aliento, siempre lo negaré. Solo cuando se apaguen los testigos del amor que sentí por ti, en silencio, no lo negaré. M.A.W. 24-10-04® 26/02/2005 15:08 LLOVERÁ![]() lloverá en las cumbres que protegen mi inocencia, y caerán esas gotas que forjaron el camino, donde muere la esperanza sin futuro por la ausencia. Volveré, convertido en una nube sin sentido, sembraré los recuerdos que dejaste en la tormenta, y veré como crecen amapolas sin destino. Pintaré, aunque el tiempo lo disuelva en el olvido, el boceto del amor en el cristal que contuviera, el reflejo del aliento de tus pasos y los mios. M.A.W. 1-12-04® 26/02/2005 15:10 EN TU VEJEZ![]() Si pudiera contarte como el Sol fue tu hermano, y mostrarte la cuna donde duerme la luna al llegar la mañana, me darías tu mano. Si creyeras al verme que tu senda es el trazo de mi brazo de roble, que eres barco y yo puerto, buscarías refugio, dormida en mi regazo. Si pudiera inventarme, como un niño travieso, una nueva aventura que calmara tus noches al llegar cada invierno, me darías un beso. Morirán mis deseos, como fallece el viento; curarás tu dolor con olvido pintado; y otra mar y otro cielo, te darán nuevo aliento. Lucharás contra el miedo mientras ríes y lloras, beberás decisiones, errores y desprecios, y el reloj llenará de recuerdos tus horas. En ese eterno encuentro del pasado y presente, la sonrisa inocente mientras cuentas relatos en el rostro de un niño, despertará tu mente. Será la madrugada de brillo nacarado; brotarán como un sueño los cuentos de tu infancia; No llores hija mía, siempre estuve a tu lado. M.A.W. 10-9-04® 26/02/2005 15:12 MUERTE INOCENTE![]() Mil veces renegué de su certeza. La desprecié, faltándola al respeto. De mortal e infantil inocencia se acercó, disfrazada, observando en secreto como en mí iba creciendo el sufrimiento. Quizás ella prefiera verme toda la vida sintiendo su punzada eterna de un amargo sabor a tierra, esa profunda ausencia tan vil, esa que tantas veces mi lengua despreció. Quizás ella prefiera acompañarme a dejarme postrado sobre la rama muerta. También me negará cualquier recuerdo, borrará de sus labios la última palabra, el último color de sus ojos, o el tacto de un adiós entre las manos, pues en aquel momento no supe ser ni puerto ni amarra. Son esos los barrotes que me encierran, condenado a una vida vacía más un día, mientras mueren en mí todas las primaveras; todas, en mi vacío jardín, incluso aquella rosa que planté. Dime, ¿sabes tú dónde se entierra una flor muerta? Quizás fuera inocente aquella que apagó la luz de mi semilla. Mas ahora se sienta mientras ríe a mi puerta, pues sabe que jamás tendré ni descanso, ni olvido, ni cosecha. M.A.W. 15-10-04® 26/02/2005 22:41 TABACO![]() En el corazón guardaba esputos verdes, lagartos, cenizas, humos, infartos, y una muerte con aldaba. Cuando el cigarro acababa buscaba desesperado un nuevo amor despechado, absorbiendo cual poseso el veneno de otro beso del tabaco, enamorado. M.A.W. 21-11-04® 27/02/2005 16:15 JURADO SIN PAR![]() Juntaron once personas para formar un jurado, que votara al más pintado escritor de novelonas. Pero todas vacilonas discutían sin cesar, porque el total daba par cuando los votos sumaban mientras los brazos izaban como locos, sin parar. El presidente asombrado contó las alzadas manos, pero al sumar diez fulanos se sintió desesperado: Subrayando con cuidado, en la lista que trataba once nombres él contaba, aunque los brazos alzados a sus ojos atontados, fueran diez y... le sobraba. M.A.W. 16-11-04® 27/02/2005 16:16 VIDA![]() Cuando icé cada una de mis velas, me emborraché de toda fuente, marea y viento que me perdiera y empujara, pues el destino no importaba, y el horizonte era entonces invisible. Mi vida estaba colmada de infinita energía embotellada, siempre mi copa medio llena. Parecía imposible que el miedo me cercara, todo estaba al alcance de mi mano, mis oidos cerrados al silencio, yo era el mar más allá de mis deseos, mi lengua era cuchilla y lanzadera, mis ojos eran dardo y tal vez piedra, convencido de que mi cuerpo era un inexpugnable castillo. Así fueron muriendo mis noches y mis días, malgastando mi fortuna sin miramientos. Sin darme cuenta me fue cercando el tiempo, y con él llegó una fecha señalada, y con ella, disfrazada, la muerte. No, no fue una muerte anunciada, sino traicionera. Cuando se retiró la careta, todo fue impotencia y rabia, silencio y desesperanza. Cuando su voz me nombró, un grave y seco quejido dobló el aire, desarmó mi cuerpo, y la tierra se confundió con el cielo. Desperté pasado el tiempo, y mis ojos recordaron los colores, mi corazón latía firme y despacio, mi lengua había perdido la memoria, mientras mis oidos se abrían a nuevos sonidos, indescriptibles susurros y timbres, al todo y la nada. Vivía entre sueños, mientras soñaba que moría para vivir después un nuevo día. Una mañana cualquiera descubrí que la vida importaba, que era breve e infinitamente bella, cuando el reflejo del cristal de la ventana, me mostró por fin el horizonte. ¿Merece la pena vivir? No se por qué, pero siempre respondo que sí. M.A.W. 18-9-04® 27/02/2005 19:48 NO TE ENAMORES DE LA MUERTE![]() No vendrá vestida de negro, no será su guadaña quien corte tus vivos recuerdos, no te llevará en barca, enamorada de tus sentimientos. No serán más profundas tus palabras aunque surgieran como el viento, y tu presencia será vana como una sentencia de fuego. No verás ningún túnel, no recordarás tu pasado entre mágicas luces. Por mucho que se empeñen en pintarla con aureolas de grandeza, de verdades, por mucho que te cuenten, nunca sabrás que llega hasta ese breve instante, aquel que será el más callado de toda tu vida. Sentenciado al final al silencio y la soledad, callarás para siempre. Y solo tú sabrás quien es la muerte. No es cierto que duela la muerte. Lo que duele, porque se muere sin quererlo, es tu cuerpo, la mente, tus sueños y tal vez, el alma. Y quizá sientas durante un segundo melancolía mezclada con rabia, y lucharás, desesperadamente. Y quizá sigas respirando. Si así te sucediera no habrán sido los dioses ni el destino, sino el azar, celoso amigo de tu suerte, que no te ha lanzado los dados para que rescates tu vida y dejes de enamorar a la muerte. M.A.W. "Mawey" 10-7-04® 27/02/2005 16:18 ENTRONIZADO AMIGO![]() Fatuo amigo, que pides amistad y ternura en todo gesto liviano, que decides surcar el aire presto, ordeñando las nubes que yo he puesto. Amigo, que no tienes mechero que te prenda alguna llama inmortal en tus sienes, glotón sobre la rama, osando masticar la ajena fama. Patente de corsario, intérprete de amigo maltratado, dístico dromedario, enjuto jorobado, sajador de la mano que ha bordado. Raudo tomas mi aliento orillando tus olas en mis ganas, buscando que mi viento avive tus mañanas, sepultándome, mientras me desgranas. Hipócrita feroz, urraca en la pitanza del amigo, yerro sin par, veloz encalando mi trigo sembrando con mentiras lo que digo. Templadas tus quijadas, esperas que la noche te perdone. Ventero de ripiadas, anhelas que te done sin razón, la palabra que te entrone. M.A.W. 16-10-04® 27/02/2005 16:19 ELEGANCIA![]() (Para Isabel) Forjada en la palabra por la luz de una llama al descubierto, con la paciencia labra el verso a verso abierto, cincelando el amor en mármol yerto. Su voz es el aliento que la sostiene, libre y verdadera, y la transmuta en viento de esencia, prisionera, guardada en una lágrima sincera. Esmeralda tallada del mismo resplandor que el universo, su pausada mirada de cristal sin anverso, refleja la elegancia de su verso. M.A.W. 28-9-04® 27/02/2005 16:20 ENCUENTRO![]() La luna pintó la mañana -la luz, escondida en tu pelo-, sentada en el banco llorabas -tus manos, dos alas sin viento-. Llené mis pinceles de brisa -tus ojos, regalo del cielo-, trazando en el aire sonrisas -tus labios, mi nido de besos-. Alzaste tu rostro de rosas -mejillas prendidas de fuego-, callando tu voz, temblorosa -tu lengua de mar, en silencio-. Pasaron eternas miradas -tus brazos, cordel en mi cuerpo-, buscando una ingenua palabra -tu pecho, tambor del deseo-. Por fin me volé por tu boca -tu cuerpo, la flor de mis sueños-, y fuimos idéntica sombra, dos olas sin playa, sin miedo. M.A.W. 23-9-04® 27/02/2005 16:21 VOZ ALADA VOZ ALADA(Para la voz de Sevilla) Cuando intento describirte no me salen las palabras, y cuando llegan se pierden de una en una como lágrimas, escapando silenciosas sin que yo pueda engarzarlas. No sabría qué decirte, y cada día que pasa te recuerdo en una hoja, una voz, una mirada, unos pájaros en vuelo, una huella en la ventana. Del milagro inevitable cuando callo mientras hablas, los poemas me susurran tu secreto por el alma: Entre versos te deslizas cada noche voz alada, como musa del poeta, de poesía enamorada. M.A.W. 12-11-04® 27/02/2005 16:22 CUANDO![]() Cuando te sientas anclado, con la mirada perdida sobre tus huérfanas manos. Cuando te oxides varado sin vislumbrar la salida por unos ojos salados. Cuando se inunde de fango tu corazón entre briznas de tanta turba agotado. Abre las puertas hermano, grítale al viento mi nombre y volveré a tu lado. M.A.W. 22-08-04 ® 27/02/2005 16:24 |
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